
La organización advierte de dificultades operativas con la red que podrían impedir la correcta facturación de las fiestas
Bilbao afronta su Semana Grande de 2026 con una particularidad que puede sorprender en plena era del pago con móvil. Quien quiera consumir en las txosnas vinculadas a Bilboko Konpartsak tendrá que llevar dinero en efectivo. Ni Bizum, ni tarjeta, ni PayPal: billetes y monedas serán la única forma de pago aceptada.
La decisión afecta a las casetas impulsadas por Bilboko Konpartsak, la federación que reúne a 27 comparsas y que cada verano participa en la organización de buena parte de la actividad festiva del Arenal durante la Aste Nagusia.
La medida tiene varias explicaciones. Una de ellas es económica. Desde la organización consideran que las comisiones asociadas a determinados pagos bancarios restan recursos a un movimiento popular y voluntario que no persigue beneficios.
También hay motivos puramente prácticos. Durante las horas de mayor concentración de personas, la cobertura móvil puede deteriorarse, algo que complica los cobros electrónicos y puede ralentizar el funcionamiento de las barras. El problema resulta todavía más delicado cuando las txosnas cierran de madrugada y necesitan cuadrar la caja sin depender de conexiones inestables, advirtiendo que "si se cae la red no podemos permitirnos quedarnos sin facturar".
El año clave de Batuz y de TicketBAI
La decisión llega, además, en un año especialmente significativo desde el punto de vista fiscal. En 2026 ha entrado plenamente en juego Batuz, el sistema implantado por la Hacienda Foral de Bizkaia para reforzar el control sobre la facturación y combatir el fraude.
Este sistema incluye TicketBAI y el libro registro de operaciones económicas. Según la información publicada, las entidades que superen determinados niveles de facturación durante las fiestas deben utilizar estas herramientas de control, incluso cuando se trata de asociaciones sin ánimo de lucro.
El resultado deja una situación aparentemente contradictoria: la facturación estará sometida a sistemas digitales de control, pero el pago seguirá realizándose en metálico. Los terminales podrán emitir justificantes, aunque el dinero continuará pasando de mano en mano.
La fórmula tiene además un punto de conexión con países donde el efectivo continúa teniendo un protagonismo muy superior al habitual en España. Alemania es uno de los ejemplos más claros. Según datos del Bundesbank recogidos en la información, en 2023 el 51% de los pagos todavía se realizaba en efectivo.
Imágenes | iMin Technology / Turismo Euskadi
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