Si no eres de Barcelona, seguramente esta forma de orientarte te suene rara, pero es útil: por qué dicen Llobregat y Besòs para saber dónde estás

Antes de que hubiera teléfonos móviles y Whatsapp, quedar en la Ciudad Condal podría ser más complicado de lo que parece en el Eixample

Jaime de las Heras

Editor Senior

Hay detalles, a menudo imperceptibles, pero imantados al imaginario colectivo que permiten a mucha gente situarse en un mapa de una forma sencilla y, a la vez, fascinante. Y, en una Barcelona perfectamente delineada a través del Eixample, hay una fórmula que resulta curiosa cuando no eres de allí y que, curiosamente, funciona.

De hecho, al inicio podría parecer un vacile, pero una vez que entiendes los cuatro conceptos, sabes a ciencia cierta dónde va a aparecer la persona con la que has quedado, o dónde está el restaurante que te han dicho, o en el lugar que ha dejado el coche.

Y todo, o casi, se puede sintetizar con dos sencillas dicotomías: Llobregat y Besòs, y mar y montaña. Sí, sabemos que el concepto mar y montaña, cuando hablamos de Cataluña, nos lleva más a pensar en comida donde mezclamos carnes con pescados, pero en Barcelona, usar mar y montaña a modo de GPS tiene un sentido totalmente diferente.

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Por eso, para entender el Llobregat y Besòs, hay que entender el epicentro del Eixample barcelonés: sus cruillas o, lo que es lo mismo, los cruces de calles que se han formado en él y que sirven a menudo como lugar de encuentro, pero… ¿Qué sucede si uno está en una acera y el amigo está en la de enfrente?

La conformación geométrica del Eixample permite haber definido con facilidad formas de 'quedar' en la ciudad.

Quizá esto no sea un problema del primer mundo. O no ahora, cuando tenemos todos teléfonos móviles y Whatsapp como para decir dónde y cuándo llegamos, pero en los tiempos en los que ambas realidades sonaban a ciencia ficción y tenías que quedar con alguien en Barcelona, la cosa cambia.

Por eso, el ideario colectivo desarrolló una fórmula más que sencilla para poder identificar las cuatro 'esquinas' que vamos a encontrar en una cruilla barcelonesa y todo se resume en usar las palabras Llobregat, Besòs, mar y montaña.

De esta manera, Llobregat y Besòs definen, en cierto modo, sur y norte. Mientras que mar y montaña definirían este y oeste, pero de una manera mucho más prosaica. Así que si, pongamos por caso un ejemplo que permite entenderlo mejor, un amigo te dice: "Quedamos en la cruilla Rosselló con Aribau", ya sabes que vais a quedar en el cruce de esas calles, pero para saber en que acera hay que recurrir al resto del mensaje.

"Rosselló con Aribau Llobregat montaña" significaría que la cita es en la parte que da al 'sur', es decir, en dirección hacia el río Llobregat y 'montaña' se refiere a que tomemos como referencia que es la acera que da al 'oeste' o, más sintéticamente, hacia arriba. 

La metodología, evidentemente, se usa de manera mayoritaria en el Eixample, con sus grandes manzanas, y no en otras partes de Barcelona, pero no deja de ser una curiosidad geográfica que, a modo de GPS, permite saber cómo y dónde estamos.

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