
Por la misma razón no pueden estar los asientos reclinados ni las mesillas abiertas
Seguro que más de una vez te has preguntado por qué son tan insistentes los miembros de la tripulación de cabina para que subas las 'ventanillas' del avión al despegar y al aterrizar.
También, quizá, por qué les parece tan importante que los asientos estén en posición vertical y que las mesillas estén cerradas. Tampoco, además, puedes estar maniobrando con ordenadores portátiles ni elementos de gran volumen.
Quizá creas que todo obedece a un capricho dictatorial o que, por ejemplo, al estar mal colocados los asientos, en caso de que suceda algo, podrías salir despedido o clavarte la mesilla… No es así, o no del todo.
Lo que sí es evidente es que esto no obedece a ningún tipo de capricho, sino a necesidades de seguridad a bordo. Incluso puede que te preguntes en por qué, en esos momentos, se adapta la luminosidad a bordo.
Y todo, como casi siempre, tiene que ver con multiplicar la seguridad del vuelo. Incluso algo que parezca tan trivial como mantener la ventanilla bajada, pero tiene sentido… Y mucho.
Conservar las ventanillas del avión subidas obedece, principalmente, a dos razones cuando despegas y cuando aterrizas. Manteniéndolas subidas permites que la luminosidad exterior se adapte a la interior –y viceversa–. El gesto parece menor, pero en realidad permite ganar unos segundos a la tripulación en caso de que sucediera algo a bordo –o fuera– y así evitar deslumbramientos y destellos para adaptarse a la luz exterior si, Dios no lo quiera, hubiera algún percance.
Pero no es solo por eso. Mantener las ventanillas subidas obedece a otra razón práctica: comprobar en todo momento lo que está sucediendo fuera del avión. Un incendio, algún componente suelto, algún problema en las alas… Ver lo que está aconteciendo es imprescindible para reducir el tiempo de actuación en caso de que esté pasando algo.
Pero ¿y lo de las mesillas, los asientos y los ordenadores guardados? Tres cuartas partes de lo mismo. La alineación de los aviones, si alguna vez has reparado en ella, es casi perfecta para que desde cada fila puedas ver una ventana. Si hay un asiento reclinado, una mesilla abierta o un ordenador entre medias, dificultarás la visibilidad de la tripulación y, por tanto, perjudicarás su actuación en caso de que acontezca algo a bordo. Y eso que solo parecía una ventanilla.
Imágenes | Max Chen / Sterry Larson /
En DAP | No e
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