
Menorca es un destino infalible en verano y todo el año, con unos recursos naturales de enorme belleza y valor paisajístico
A Risto Mejide se le pueden achacar muchas cosas, pero está claro que sabe muy bien dónde pasar sus vacaciones. A sus 51 años, tampoco es que se complique demasiado cuando su trabajo de presentador y compromisos sociales varios le permiten escaparse de los focos, pues también tiene sus refugios predilectos. Es difícil llevar la cuenta de sus parejas, pero a Menorca siempre es fiel.
Mejide ha declarado su amor por la isla en varias ocasiones, tanto en apariciones en prensa como en sus propias redes sociales. Aunque en la temporada de invierno prefiere refugiarse en las montañas de la Cerdanya, si el clima acompaña el destino para relajarse y descansar está en Menorca. Allí se le ha visto en numerosas ocasiones con su familia y sus distintas parejas, sobre todo en verano; la última vez, con Natalia Almarcha, farmacéutica de profesión de 30 años, que también sabe disfrutar de todo lo que la isla tiene que ofrecer.
Menorca se distingue en el archipiélago balear por una identidad marcada por unos ritmos más calmados y por la conservación de su entorno natural. Declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 1993, la isla ha sabido proteger sus paisajes de la masificación urbanística, preservando el equilibrio entre la huella humana, sus ecosistemas terrestres y las costas y fondos marinos.
Uno de los hitos más destacados de la isla que ofrece un buen primer acercamiento es el que marca el histórico Camí de Cavalls (GR-223), un sendero de 185 kilómetros que circunnavega su perímetro litoral por completo. Estructurado en 20 etapas señalizadas, este camino —concebido originalmente en la Edad Media para vigilar la costa a lomos de caballos— conecta tramos de acantilados, barrancos, antiguas torres de defensa y faros como Favàritx o Punta Nati. Es perfecto tanto para senderistas como para aficionados al cicloturismo o las rutas ecuestres, y puede recorrerse por distintos tramos.
Por otro lado, la costa menorquina revela el contraste geológico entre sus dos vertientes marítimas. Hacia el norte se despliega un paisaje agreste y volcánico de tonos rojizos y arcillosos, marcado por el turbulento viento de tramuntana, donde despuntan playas salvajes como Cala Pregonda o Cavalleria. Hacia el sur, la costa se suaviza para abrir paso a calas de arena blanca y aguas transparentes entre densos pinares, con famosos enclaves de postal como son Turqueta, Macarella, Macarelleta o Cala Mitjana.
Dejando el litoral, Menorca esconde una de las mayores concentraciones de restos prehistóricos al aire libre de Europa, no en vano ha sido reconocido por la UNESCO como Patrimonio Mundial bajo la designación de Menorca Talayótica. Monumentos ciclópeos únicos en el mundo, como la Naveta d’es Tudons —la construcción funeraria íntegra más antigua de Europa—, el poblado talayótico de Torre d’en Galmés o los recintos ceremoniales con monumentales taulas en Torralba d'en Salort, de más de tres mil años de historia.
La vida urbana y portuaria de la isla se concentra en los extremos oriental y occidental a través de Mahón y Ciutadella. Mahón, la capital actual, presume de uno de los puertos naturales más grandes y profundos del mundo, con una marcada arquitectura de herencia británica del siglo XVIII y mercados gastronómicos como el Mercat des Peix. Por su parte, Ciutadella destaca por su trazado medieval con palacios nobiliarios de arenisca dorada, sin olvidar la catedral gótica de Santa María y el pintoresco puerto que suele lucir animadas terrazas todo el año.
Imágenes | IG Natalia Almarcha - Unsplash/Ollie Tulett - Turismo de Menorca
Ver todos los comentarios en https://www.directoalpaladar.com
VER Comentarios