Restaurante Oleo en Valencia

Cuando se abrieron las reservas de la última edición de Valencia Cuina Oberta, tenía a dos restaurantes en el punto de mira: The Riff, y el Oleo. Del primero desaparecieron las plazas en el primer día, así que me decanté por el Restaurante Oleo para ir a disfrutar del menú del mediodía.

El local está situado en un lugar envidiable, muy cerca del puerto --aunque le da la espalda-- y justo enfrente de las antiguas atarazanas de la ciudad, en una plaza amplia, tranquila y poco transitada.

Hay dos zonas diferenciadas, una en la entrada para tomar algo mientras esperamos la mesa y luego un comedor más resguardado del exterior, con una decoración moderna y agradable, con una iluminación muy cuidada.

El menú de mediodía, que costaba 20 euros más las bebidas, constaba de dos entrantes, un plato principal y un postre.

El primero de los entrantes era un pagel (breca) en escabeche de cítricos, con espuma de vinagre y unos granos de granada. El pescado estaba perfecto, y el escabeche y la espuma lo acompañaban deliciosamente. Tal vez la granada, que debía ofrecer el contraste agrio-dulce, quedaba un poco insípida a su lado, dejando el plato como por acabar de redondear, pero muy rico.

El segundo entrante fue una menestra de tubérculos y coles que nos dejó un poco indiferentes a todos, aunque hay que admitir que nunca fuimos gente de menestras. El caldo de tuétano y ternera, aunque sabroso, no acababa de estar ligado del todo. La presentación, por contra, era espectacular.

Tras los entrantes llegaba el turno del plato principal, el esperado gazpacho de monte con hongos. Una apuesta arriesgada la de intentar mejorar e innovar en platos tradicionales.

Aunque sería faltar a la verdad decir que no estaba delicioso, también es cierto que no nos sorprendió. No podría sacarle ninguna pega; la pasta estaba en su punto, la carne desmenuzada, tierna, jugosa y sabrosa, y el caldo ligado a la perfección.

Sin embargo, no me hacía olvidar los gazpachos del pueblo, como consiguió sí consiguióel chef de Entrevins con la fabada de mi abuela. Desde luego que es algo realmente complicado, pero cuando uno se acerca a este tipo de establecimientos no solo espera la perfección, sino algo que vaya más allá.

De postre: calabaza, yogur de limón y anís estrellado. Dulce y delicioso a la par que ligero. Un postre muy bien escogido para redondear una comida deliciosa, aunque no espectacular.

Me gustaría reseñar que el servicio, aunque fue profesional, rápido y atento en todo momento, nos resultó a todos un poco frío y distante. Ni siquiera nos ofrecieron vino para acompañar el gazpacho, sino que tuvimos que pedirlo. No sé si por ser la Valencia Restaurant Week o porque son siempre así, pero no quería dejar de mencionarlo.

Restaurante Oleo

Plaza Juan Antonio Benlliure, 9 46011 Valencia Tel. 96 367 58 65

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