El chef catalán ha recibido el premio Andorra Taste Award en el IV Encuentro internacional de gastronomía de alta montaña
Hace ya catorce años que elBulli apagó los fogones de sus cocinas, pero Ferran Adrià no ha estado en absoluto ocioso desde entonces. Además de liderar el proyecto elBullifoundation, el chef catalán es invitado habitual de congresos y eventos varios, donde no duda en compartir sus experiencias tras revolucionar la cocina mundial. Claro que su vida ha cambiado mucho desde que colgó el delantal. “Ahora procuro pasármelo bien y disfrutar”, confesaba en una entrevista reciente.
Adrià ha pasado esta semana por el IV Encuentro internacional de gastronomía de alta montaña, donde ha recibido el premio Andorra Taste Award por ser “todo un visionario y padre de la revolución gastronómica que alteró el rumbo de la cocina mundial”. En su discurso de agradecimiento, el cocinero ha reconocido que “hay muchos congresos”, pero ha valorado positivamente que “existan estos eventos en países más pequeños para poder mirar hacia el propio territorio”.
Su fórmula para el éxito y lograr alcanzar la élite culinaria, asegura, se resume en los conceptos básicos de “planificación, inversión, identidad y trabajo”, remarcando la importancia que tienen este tipo de eventos para compartir conocimientos y experiencias.
Y él mismo hace gala de esa idea de compartir, al menos a la hora de dar entrevistas y volver a rememorar su historia personal y profesional que le llevaron al éxito con elBulli. Ahora, además, también comparte cómo es su día a día cotidiano desde que no tiene que liderar una cocina de tres estrellas Michelin.
“Ahora soy una persona que no tiene ningún sueldo y que casi no tiene ingresos”, confesaba en el podcast de Uri Sabat, pero sin lamentar su cambio de vida. Tenía muy claro que todos los esfuerzos y la total entrega a su profesión no podían durar para siempre, pues ya con 35 años decidió que se jubilaría a los 50. “No quería que el dinero fuera algo por lo que yo me moviera. Pero comprendí que sin dinero no tienes las necesidades cubiertas”. En este sentido, el chef siempre ha defendido que, para llegar lejos en su profesión y en la vida en general, hay que echar muchas horas al trabajo, sobre todo cuando se está empezando.
Y una vez ese trabajo ha dado sus frutos, se puede tomar la vida a otro ritmo. Más allá de su labor en la fundación y su actividad como asesor y divulgador, la vida de Ferran Adrià tras elBulli tiene poco de especial o glamurosa. A pesar de que sabe que tiene fama de ser algo excéntrico, defiende ser una personal totalmente normal, aunque haya dedicado su vida a la vanguardia.
“Me cuido mucho y me gustan mucho los restaurantes, no tengo coche, mi mujer me obliga a comprar ropa cada dos o tres años. Llevo una vida normal”.
Imágenes | Andorra Taste
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