Córdoba ha acogido la primera edición del Concurso Nacional de Torrijas, una cita que reúne a pasteleros para reivindicar este clásico de la repostería
La ciudad de Córdoba ha acogido la primera edición del I Concurso Nacional de Torrijas, una cita que busca reivindicar uno de los dulces más emblemáticos de la tradición española y poner en valor el trabajo de la pastelería artesana.
La final se celebró el 12 de marzo en las instalaciones del International Bakery & Pastry Center (IBP) del Campus de Córdoba, donde profesionales de distintos puntos del país (aunque con principal presencia andaluza) compitieron en dos categorías: torrija clásica y torrija creativa.
El premio a la Mejor Torrija clásica fue para Marta David, del obrador cordobés El Vacar, una histórica panadería artesanal de la capital. Su propuesta, “La Torrija de Siempre”, está elaborada con pan candeal de pueblo, suave por dentro, dorada por fuera y aromatizada con canela y cítricos.
El segundo puesto fue para Narciso Morillo, de Panadería Pastelería Paco (Puerto Serrano, Cádiz), con una torrija de leche, canela y agua de azahar. El tercer premio recayó en David Cristóbal, de Pastelería Formentor (Madrid), con una torrija con naranja confitada. Esta misma elaboración ya había sido reconocida como Mejor Torrija de Madrid 2024.
En la categoría de Mejor Torrija Creativa, el galardón fue para el pastelero granadino Sixto Serrano, que presentó una versión contemporánea del postre en forma de trampantojo. Su propuesta combinaba una torrija con praliné crujiente de trigo sarraceno, ganache montada de canela, baño de manteca de cacao y una caramelización superior realizada con soplete y opalina.
El segundo premio fue para Theo Sfez, de Pastelería Francesa (Málaga), también con un trampantojo de torrija elaborado con bizcocho de brioche, cremoso de miel y almendra. El tercer puesto fue para Esther Cabello, del Obrador de Pastelería Esther Cabello (Fuente Palmera, Córdoba), con una torrija cítrica con chocolate gold.
El jurado destacó el alto nivel de los participantes y lo ajustado de la decisión final. Durante la jornada quedó patente cómo, a partir de una base aparentemente sencilla —pan, leche o vino, azúcar y fritura—, los profesionales exploran nuevas técnicas, texturas y presentaciones que amplían las posibilidades de este clásico de la repostería.
El concurso ha sido impulsado por la asociación Capcha, un colectivo que busca defender el oficio artesano y dar visibilidad al nivel de la pastelería andaluza. Entre sus objetivos figura reforzar la imagen de la torrija como postre emblemático y fomentar la creatividad aplicada a la pastelería tradicional.
La final contó con un jurado formado por profesionales del sector, entre ellos, José Roldan, reconocido como mejor panadero del mundo en 2025; Alfonso Quintero, propietario de la pastelería La Flor de la Pasión y premiado en diferentes certámenes de panettones y roscón; la chef pastelera Laura Robles, del grupo de restaurantes Casa Robles; el periodista gastronómico Carmelo Aunión; y Maricruz Barón, subdirectora de la Baking School Barcelona Sabadell.
Esta primera edición tuvo además un marcado acento andaluz, con participantes procedentes de distintos puntos de la comunidad —y también algún pastelero madrileño— que quisieron rendir homenaje a un dulce profundamente ligado a la tradición de Cuaresma y Semana Santa.
A pesar de su aparente sencillez, las elaboraciones presentadas demostraron que la torrija sigue siendo un terreno fértil para la creatividad pastelera, donde tradición e innovación conviven para reinterpretar uno de los grandes clásicos del recetario español.
En DAP | Torrija de vino
En DAP | Torrija de miel
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