El agricultor de 86 años que ha rechazado una oferta de 13 millones de euros para instalar un centro de datos en sus campos

Este vecino de un condado de Pensilvania, en Estados Unidos, se ha convertido en el héroe local al no ceder ante las presiones de una compañía tecnológica

Liliana Fuchs

Editor

Mervin Raudabaugh tiene 86 años y no conoce otra vida que la del campo. Ya suma siete décadas a sus espaldas dedicadas por completo al trabajo de la tierra desde la casa que le vio nacer, una sencilla morada campestre rodeada de tierras de cultivo en Cumberland, en el estado estadounidense de Pensilvania. Sin pretenderlo, se ha convertido en el héroe del condado cuando dijo no a una oferta que, en teoría, no podía rechazar.

Fue hace unos meses cuando llamaron a su puerta representantes de una compañía de desarrollo de datos interesados por sus tierras. A Le ofrecieron a Raudabaugh, dueño de dos granjas con algo más de 105 hectáreas de campos, comprar todas sus propiedades a un precio de 60.000 dólares por acre, lo que sumaba en total más de 15 millones de dólares, unos 13 millones de euros. Pero Raudabaugh rechazó la oferta.

Lo que para muchos habría sido la señal definitiva para finalmente aceptar la jubilación, para este agricultor del municipio de Silver Spring habría supuesto ir en contra de todo lo que había construido a lo largo de su vida, una vida dedicada al mundo agrario y al trabajo honesto de la tierra, como hicieron sus antepasados.

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Pero la tentadora oferta de la compañía tecnológica le abrió los ojos. En lugar de venderse a Sillicon Valley, y siendo consciente de que pronto no podría seguir al frente de los trabajos de sus granjas, optó por ofrecer sus propiedades a otro comprador. Finalmente, las vendió en diciembre por 1,9 millones de dólares a Lancaster Farmland Trust, una organización de protección de la agricultura, la cual garantiza que sus tierras seguirán teniendo un uso agrario a perpetuidad, independientemente de quién sea el propietario tras su muerte en el futuro.

Como explica el propio Raudabaugh en un reportaje de FOX43, “no quería que mis dos granjas fueran destruidas. Eso es lo esencial. Económicamente no he hecho un gran sacrificio”. Que el trabajo de toda una vida y varias generaciones fuera destruido de una tajada era algo que no podía concebir y estaba por encima de cualquier suma económica.

El caso de este veterano agricultor no es aislado, sino uno más de una situación que está transformando por completo la vida en Pensilvania, especialmente en condados como el de Cumerland, donde el sector primario juega un papel clave en la economía, con poblaciones pequeñas y numerosas granjas y tierras de cultivo. Precisamente esas grandes extensiones de terreno son las que atraen a los inversiones de las compañías tecnológicas, en busca de espacios donde construir grandes infraestructuras digitales.

Otros vecinos de Raudabaugh también se han resistido a ofertas similares, aunque no tan cuantiosas, pero no todos tienen la capacidad de resistencia ante las presiones inmobiliarias a las que cada vez más están sometiendo a su población, llegando incluso a participar en la vida política local para expulsar a los representantes que defienden la conservación de la tierra. 

“La granja americana está en peligro”, afirma Raudabaugh con tristeza. “Solo la tierra que se proteja hoy permanecerá en el futuro”. Y sus vecinos y amigos le agradecen que haya sido capaz de rechazar la millonaria oferta. “Saben que la casa seguirá a su vista y que seguirá siendo un lugar bonito por un tiempo”.

Imágenes | Youtube/FOX43News

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