Las principales plazas de Galicia marcan respecto a 2017 caídas en facturación y volumen que, en algunos casos, superan el 50%
Puede que un refrán tan español como 'a río revuelto, ganancia de pescadores' empiece a quedar en agua de borrajas si nos atenemos a la actual situación de los pescadores y lonjas gallegas, las más potentes de España en cuanto a número de barcos y a volúmenes de venta, con un 2025 verdaderamente dramático.
La Voz de Galicia ha echado cuentas de la campaña y los datos son alarmantes: 68.000 toneladas subastadas (el mínimo en lo que va de siglo XXI) y una caída de ventas prolongada, que se extiende desde 2017 (cuando se marcaron techo de capturas y de facturación), y donde en 2025 se ha vendido la mitad que hace ocho años.
Los recrudecimientos en las condiciones de captura –vedas mediantes–; la reducción de los cupos; la jubilación de muchos marineros y, sobre todo, las dificultades económicas del sector, vapuleado por factores estructurales (como la falta de relevo) y por factores coyunturales (como las políticas económicas comunitarias o el aumento de los costes, tanto fijos como variables) convierten salir a faenar en una lotería económica.
Lo curioso es que, como puede ser lógico comprobando los datos que facilita PescadeGalicia, es que las lonjas distribuyen hasta un 33% menos de pescado que en el año 2000, pero la cotización no se desploma, por el incremento de costes y por la inflación.
Así, la situación gallega hoy sigue comandada en cinco lonjas, que dominan el panorama en facturación y movimiento. No obstante, ha habido baile. Si tradicionalmente la lonja de Vigo era la primera en volumen y facturación, ahora solo lo es en facturación; mientras que las plazas de A Coruña y Ribeira han dado el sorpasso en cuanto a volumen de producto. Las otras dos lonjas que se reparten el 'pastel' del mar gallego son Burela y Cedeiro, ambas en las rías altas.
La cuestión del sorpasso, sin embargo, no es que A Coruña esprinte, sino que se ofrece menos pescado en las cinco principales lonjas de Galicia. No en vano, hablamos de que el 81% del pescado que se comercializa depende de A Coruña, Ribeira, Vigo, Burela y Cedeiro.
Con todo y con eso, los datos de comercialización no son buenos. Desde 2017, cuando se marcó el techo de capturas, A Coruña se ha dejado un 52% en volumen de pescado comercializado. Vigo un 54%. Ribeira un 48% y Burela un 51%. Solo Celeiro se escapa de esas cifras, dejándose, respecto a 2o17, un 36% de pescado ofertado.
Los datos de facturación tampoco apuntan al optimismo. Si se mantiene 2017 como referencia, Vigo se deja un 32%; A Coruña pierde un 41%, Burela se anota otra bajada del 26% y Ribeira también sufre una caída del 31%. Solo Celeiro salva algo los muebles en términos de facturación, con una disminución del 16%.
La explicación de por qué, sin embargo, Vigo lidera pese a la pérdida de capturas, está en el tipo de especies desembarcadas. Los puertos que más comercializan también son los que ofertan más especies pequeñas –como la sardina, el boquerón o el jurel–, que tiene precios medios más bajos de las especies estrella de lonjas como Vigo, Celeiro o Burela, en las que la merluza y el rape se llevan la palma.
Con todo y con eso, 2025 marca a finales de agosto –un mes clave, pues acaba el boom turístico y su demanda– una dinámica terrible para las lonjas y los pescadores gallegos.
Imágenes | Puerto de Vigo / Lonja de la Coruña
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