
Color Me Hungry será el espacio privado donde el chef desarrollará nuevas ideas gastronómicas y se permitirá probar, equivocarse y seguir evolucionando
Aunque al sentarnos frente a un plato no seamos conscientes de ello, en muchas ocasiones Aantes de que un plato llegue a una carta hay pruebas que no funcionan, ingredientes que cambian de sitio y elaboraciones que necesitan otra vuelta.
En esta tesitura, Dani García ha estrenado en Marbella un espacio para dedicar tiempo a ese proceso: se trata de Color Me Hungry, su nuevo laboratorio privado de investigación y experimentación gastronómica.
El proyecto se ha diseñado junto a INKO Estudio Marbella y cuenta con equipamiento de Haier, firma con la que el cocinero colabora desde 2025. Su finalidad es disponer de un entorno propio para desarrollar conceptos y futuras propuestas culinarias.
"No es un restaurante, es mi laboratorio de ideas, un lugar donde investigar, probar, equivocarnos, aprender y seguir evolucionando", señala García. El chef vincula su apertura con la necesidad de trabajar con libertad creativa, en un lugar donde el diseño y las herramientas acompañen las distintas fases de una receta.
Entre los equipos instalados se encuentra un horno con soluciones para controlar los procesos, como sondas térmicas y sensores, además de funciones conectadas. La utilidad de esa medición precisa está en poder seguir la cocción con referencias que van más allá del tiempo transcurrido o del aspecto exterior del alimento.
La zona de cocción incluye también un microondas con campana integrada en un modelo que reúne el calentamiento de los recipientes y la extracción integrada en un mismo equipo, evitando colocar una campana suspendida sobre esa superficie.
La conservación tiene su lugar en el laboratorio con un frigorífico y un congelador que aportan capacidad de almacenamiento y tecnologías destinadas a conservar los alimentos. Constituyen la zona fría de una cocina que deberá organizar tanto materias primas como las distintas preparaciones en desarrollo.
El lavado se reparte entre un lavavajillas integrable y otro de doble cajón, este segundo permite utilizar ciclos independientes: es decir, se pueden poner dos programas diferentes al mismo tiempo o utilizar únicamente uno de los cajones.
Más allá de la funcionaliad de cada uno de los electrodomésticos, el interés culinario del conjunto está en combinar tareas que una investigación necesita repetir: conservar, triturar, calentar, medir y volver a empezar.
Fotos | Haier
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