Estilista, infuencer y verdulero ambulante, Iñigo Aranburu ha unido dos mundos que parecían incompatibles
Quien tenga la sana costumbre de acudir al mercado semanal de su barrio en busca del mejor producto fresco, sabrá que es un ecosistema propio lleno de todo tipo de personajes. Pero pocos podrán presumir de tener como verdulero a todo un referente de la moda más actual mientras te pregunta si te quita lo verde de los puerros o te pesa unas zanahorias.
Es el caso de Iñigo Aranburu, un joven de Lazkao (Guipúzcoa) que, con solo 25 años, ha sabido labrarse una carrera en el mundo de la moda mientras sigue acudiendo a los mercados callejeros vendiendo verduras y hortalizas, demostrando que el mundo rural no es incompatible con las últimas tendencias, y que también se puede ir a los mercadillos luciendo estilo.
“Lo rural también puede ser estiloso”, afirma Aranburu en una entrevista en El Diario Vasco. Una convicción que él mismo demuestra y personifica cada semana cuando se une a los demás puestos en las azokas de localidades como su Lazkao natal y Ordizia. Su figura irremediablemente llama la atención entre borrajas, espinacas y pimientos, pero los clientes habituales ya le conocen de sobra, incluso llegan a pedirle consejos de estilo. Pero este joven sabe mantener sus dos facetas separadas, y es que las asesorías de moda también se pagan.
Porque, aunque Aranburu se ha convertido también en influencer gracias a la fama que ha alcanzado en redes sociales, donde se ha labrado una fiel comunidad de seguidores, su relación con el mundo de la moda va más allá del postureo y la exhibición. Tenía claro desde muy joven que el mundo de la moda era su pasión y ha logrado convertirla en su forma de ganarse la vida, aunque los inicios no fueron fáciles.
Tuvo que pasar por una complicada experiencia en Madrid, donde intentó primero hacerse un hueco en el mundillo como modelo masculino, para finalmente volver a su tierra y construir su imagen de marca propia mientras compaginaba su afición con el trabajo de venta ambulante de verduras.
Fue gracias a la colaboración en un proyecto con una amiga fotógrafa cuando dio el primer paso para hacerse un nombre como estilista. Se dio cuenta de que le gustaba y se le daba muy bien vestir y diseñar el vestuario de otros, y pronto le llegarían trabajos con nombres de artistas como Eider, Aimarz, Maren o Süne. Hoy tiene todo tipo de clientes que confían en su intuición para planificar su armario o elegir un look para un evento, y también colabora como divulgador y analista de moda con diferentes medios; incluso ha aparecido en el programa de ETB1, Sukalerrian, presentado por Joseba Arguiñano.
Mantiene en las redes separado su trabajo profesional de su cuenta personal, donde aprovecha para no dejar de lado su faceta como modelo, posando en ambientes rurales con atuendos que crean un fuerte contraste entre personaje y fondo que, sin embargo, funcionan a la perfección. También son muy celebradas sus disertaciones sobre estética rural, sus consejos y sus análisis de estilo.
Cuenta Aramburu que lamenta que en los pueblos haya todavía demasiada vergüenza o cohibición por vestir diferente, por salirse de la norma tradición o por destacar, pero él no ceja en su empeño de contagiar su pasión cada semana en sus citas con los mercados de la provincia. Su pueblo supo acogerle de vuelta cuando la agresividad de la industria en Madrid le costó incluso la salud, y ahora Aramburu reivindica que lo rural y lo chic también son compatibles.
Imágenes | @aranburuu
Ver todos los comentarios en https://www.directoalpaladar.com
VER Comentarios