La cadena alemana ha arrancado en Irlanda un piloto de Click & Collect gestionado desde Lidl Plus, aunque la compañía ya deja entrever una futura expansión
Las colas rápidas, los pasillos estrechos y esa capacidad casi científica de entrar a por pan y salir con una freidora de aire forman parte del ADN de Lidl. Pero incluso una cadena construida sobre la compra física empieza a mirar hacia modelos más digitales.
Y es ahí donde entra un concepto que hasta ahora parecía reservado a otros supermercados: hacer el pedido online y recogerlo sin bajarse prácticamente del coche. Según InfoRetail, Lidl ha puesto en marcha en Irlanda una prueba piloto de su nuevo servicio Click & Collect.
Por el momento no se trata de un despliegue generalizado ni de una implantación en España, sino de una fase experimental limitada a un único supermercado situado en Tallaght, en Dublín.
El sistema funciona íntegramente desde la aplicación Lidl Plus. A través de ella, los clientes pueden seleccionar productos, pagar online y escoger una franja horaria para recoger la compra directamente en el aparcamiento del establecimiento. Una vez llegan, avisan desde el móvil y un empleado deposita el pedido en el vehículo, evitando así entrar en la tienda.
Menos de 5 euros el servicio
La prueba comenzó el pasado 23 de abril y exige algunas condiciones concretas. Los pedidos deben realizarse antes de medianoche del día anterior, existe una compra mínima de 30 euros y Lidl aplica una tarifa de servicio de 4,99 euros por pedido.
El surtido disponible incluye productos frescos, frutas, verduras, lácteos y alimentación seca, aunque quedan fuera los artículos promocionales non food, uno de los grandes reclamos históricos de la cadena.
Lo importante no es solo el piloto, sino el mensaje que deja entrever la compañía, ya que el servicio estará disponible en más tiendas próximamente. Es decir, aunque de momento la iniciativa solo opera en Irlanda y en una única ubicación, la intención parece ir mucho más allá de una prueba anecdótica.
La estrategia encaja bastante bien con el movimiento general del sector. Mientras otras cadenas llevan años reforzando sus sistemas de recogida y entrega, Lidl había mantenido una posición mucho más prudente en comercio online alimentario. Ahora, la integración completa del proceso dentro de Lidl Plus, desde la selección hasta la recogida, deja preparada una estructura fácilmente escalable a otros mercados europeos.
Por ahora no hay fechas oficiales ni confirmación de países donde podría extenderse el modelo. Tampoco se sabe si España estará entre las prioridades de la cadena. Lo que sí parece claro es que Lidl está utilizando Irlanda como laboratorio para testar hábitos de consumo, tiempos logísticos y rentabilidad antes de dar un salto más amplio.
La prueba llega además en un momento en el que muchos consumidores buscan fórmulas más rápidas y cómodas para hacer la compra semanal. Especialmente en grandes ciudades, donde aparcar ya es casi un deporte de contacto y recorrer el supermercado a las siete de la tarde tiene algo de gymkana colectiva.
Fotos | Joana Costa
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