Mario Sánchez, tecnólogo de los alimentos: “Los bufés libres son uno de los mayores focos de contaminación microbiana”

Plantillas Joana Costa Periodista

El experto advierte del riesgo que supone que decenas de personas manipulen las mismas pinzas, cucharas y utensilios y propone una medida sencilla: lavarse las manos con agua y jabón antes de entrar al bufé

Joana Costa

Editor

Los bufés libres son una imagen habitual en hoteles y restaurantes, especialmente durante las vacaciones, aunque son un servicio con el que muchos entran en contacto durante todo el año. 

Bandejas compartidas, tostadoras, cucharones, pinzas para coger el pan y utensilios que pasan por las manos de decenas de personas. Es una dinámica aparentemente inocente sobre la que el tecnólogo de los alimentos Mario Sánchez ha lanzado una advertencia.

"Los bufés son uno de los mayores focos de contaminación microbiana que hay", asegura Sánchez en un vídeo publicado en su perfil de divulgación alimentaria SefiFood. 

Con la temporada turística todavía en marcha, lo que más preocupa al especialista no es necesariamente la comida, sino todo lo que ocurre alrededor de ella. Pinzas, cucharas, cubiertos de servicio y otros elementos son utilizados sucesivamente por personas de las que desconocemos sus hábitos de higiene.

"Hay gente que lo toca antes que tú y no sabes si se ha lavado las manos correctamente", explica Sánchez. Después de manipular esos utensilios compartidos, lo más habitual es continuar desayunando, coger una tostada con las manos y tocar otros alimentos, con toda la carga de los demás en las manos.

Las pinzas: el mayor problema

Las manos constituyen una importante vía de transferencia de microorganismos. Precisamente por eso, la higiene de manos es una de las medidas básicas de seguridad alimentaria, tanto en los hogares como, de manera mucho más estricta, entre quienes trabajan profesionalmente con alimentos.

Sánchez propone trasladar parte de esa filosofía a los clientes de los bufés. Su idea es que antes de acceder a la zona donde se encuentra la comida exista un punto en el que los usuarios puedan, incluso deban, lavarse las manos con agua y jabón.

El tecnólogo compara la medida con los protocolos habituales de la industria alimentaria. Antes de acceder a determinadas zonas de producción, los trabajadores deben cumplir procedimientos de higiene destinados precisamente a reducir el riesgo de introducir microorganismos en lugares donde se manipulan alimentos.

No significa que utilizar unas pinzas compartidas vaya a provocar necesariamente una intoxicación. El riesgo depende de numerosos factores, entre ellos la higiene de los usuarios, la limpieza de los utensilios, la manipulación de los alimentos y, especialmente, que los platos se mantengan a temperaturas adecuadas.

Su propuesta puede parecer excesiva para algunos clientes, algo que el propio especialista reconoce al plantearla, pero parte de un hábito muy sencillo. Lavarse correctamente las manos antes de servirse no elimina todos los riesgos asociados a un bufé, pero sí reduce una de las vías por las que los microorganismos pueden pasar de unas personas a otras y, finalmente, acabar en la boca.

Fotos | Alejandra Montenegro y @sefifood/Tik Tok

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