Neil Kiefer quiere reflotar la marca tras la bancarrota con una receta más familiar
Icónicamente ochentera y, seguramente, muy anacrónica, pero bien afianzada en el ideario colectivo estadounidense. Hablar en 2025 de camareras en shorts puede sonar a cosificación de la mujer, pero para Neil Kiefer, el ejecutivo detrás de la resurrección de los 'tetaurantes' Hooters sigue siendo hablar de presente.
En una extensa entrevista en The Wall Street Journal, el propietario de buena parte de los restaurantes Hooters, famoso por sus neumáticas camareras, sus alitas de pollo estilo Buffalo y sus televisiones emitiendo deportes a todas horas, define las líneas maestras de la resurrección de la cadena, habida cuenta de una declaración de bancarrota que aconteció en la primavera de 2025.
Kiefer, vinculado a la marca desde los años ochenta, tiene claro que hay varios caminos para, a su manera, amoldar el eslogan de Make America Great Again y que, si lo trasladamos a Hooters, pasa por enseñar menos carne y dar más salsa de mantequilla.
Lo de enseñar menos carne será literalmente. De hecho, Kiefer asegura que "los shorts [pantalones cortos] serán menos cortos" y que no se parecerán a los pantaloncitos estilo bikini que algunos restaurantes introdujeron hace unos años.
El restaurante, como también diría el Grand Prix del Verano, del 'abuelo y el niño', donde Kiefer pretende que los estadounidenses regresen a sus locales. No es un tema menor. Kiefer tiene en propiedad alrededor de dos docenas de Hooters, y su plan de revitalización incluye adquirir otros 50 restaurantes declarados en bancarrota y asociarse con otro operador para comprar otros 50 establecimientos más.
Todo para intentar reflotar una marca que en el año 2009, en su plenitud, suponía facturar más de 1.200 millones de dólares en los cerca de 400 restaurantes que tenía repartidos por todo el país.
Y eso, al menos en su cabeza, pasa por dar mejor de comer, ser un local familiar y ser menos agresivo en cuanto a la estética de sus camareras. Según Kiefer, el 70% de la comida que se vende en sus restaurantes tiene la salsa de mantequilla que caracteriza a la marca y, sobre ella, van a seguir creciendo, llevando esa salsa a todas las tiendas, a más platos y haciéndola con una mejor mantequilla.
Aparte de eso, aspira a ser un local todoterreno. "Te echan del trabajo, ven a Hooters. Te ascienden, ven a Hooters", suspiraba en las páginas de The Wall Street Journal teniendo claro lo que quiere en Hooters: "no es fine dining, pero sí queremos que sea buena comida".
El tiempo y los clientes pondrán a Hooters y Kiefer en la tesitura de si tiene razón o no. Mientras tanto, se afanará en que los próximos movimientos sean similares a los que hacen que su restaurante estrella en Chicago, con más shorts que bikinis, sigan siendo un éxito.
Imágenes | Hooters
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