
Funciones como el modo eco pueden reducir el gasto eléctrico entre un 35% y un 40%
Aunque el verano ya enfila sus últimas semanas, sigue haciendo mucho calor en buena parte de España. Con el aire acondicionado funcionando durante buena parte del día en los días de peores temperaturas, una de las dudas habituales es cuánto termina repercutiendo realmente en la factura eléctrica. Mantenerlo encendido ocho horas puede parecer un gasto considerable, pero el coste no siempre es tan elevado como se piensa.
Pablo García, asesor especializado en aire acondicionado de Daikin, pone como ejemplo un equipo de 2.500 W utilizado durante siete u ocho horas. Según explica, en esas condiciones podría registrar un consumo aproximado de entre cinco y siete kWh durante toda la jornada.
Traducido a dinero, García señala en un vídeo en redes que ese uso puede suponer "menos de un euro al día". Sin embargo, conviene tener muy claro que se trata de una estimación: el importe final dependerá directamente del precio de la electricidad y de la tarifa contratada en cada hogar.
No todos gastan lo mismo
El consumo tampoco se obtiene simplemente multiplicando la potencia máxima del aparato por las horas que permanece encendido. Una vez alcanzada la temperatura seleccionada, los equipos eficientes pueden reducir su actividad para mantener el ambiente sin trabajar continuamente a plena potencia.
Aquí entra en juego la tecnología inverter. Estos sistemas regulan el funcionamiento del compresor según las necesidades de cada momento, evitando constantes ciclos a máxima potencia y favoreciendo un consumo más ajustado cuando el aparato permanece muchas horas encendido.
La vivienda también marca diferencias importantes. Una habitación expuesta directamente al sol acumula más calor que otra situada en una zona sombreada, mientras que un buen aislamiento permite conservar durante más tiempo la temperatura conseguida.
Por ese motivo, dos hogares pueden utilizar durante ocho horas aparatos similares y obtener consumos diferentes. La orientación, el aislamiento, el tamaño de la estancia y la temperatura seleccionada condicionan el esfuerzo que debe realizar el equipo.
El modo eco puede reducir el consumo
Los modelos actuales incorporan además funciones destinadas a controlar el gasto. Entre ellas se encuentran el modo eco y los sensores capaces de detectar si hay personas en la habitación para adaptar el funcionamiento del aparato.
Según García, este tipo de sistemas puede permitir ahorros de entre un 35% y un 40% en determinadas condiciones. Su función es evitar que el aire acondicionado trabaje más de lo necesario para mantener una temperatura confortable.
Así, tener el aire acondicionado encendido durante toda una jornada no significa necesariamente disparar la factura. La eficiencia del equipo y de la propia vivienda, junto con un uso adecuado de sus funciones, resultan tan importantes como el número de horas que aparece encendido.
Fotos | En Pexels: Max Vakhtbovych y Facebook
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