Los platos listos para comer se han disparado en cinco años, pero el problema no es solo para la hostelería: es para las marcas que aún quieren que cocines en casa

Listo Comer Crecimiento

La categoría asusta a bares y restaurantes, pero también a las empresas que todavía preparan alimentos para cocinar en los hogares

Jaime de las Heras

Editor Senior

Los platos listos para comer no son una novedad en nuestra vida, pero que están creciendo a marchas forzadas es una evidencia en los últimos años. La falta de tiempo, la falta de ganas o la aparición de otros planes de ocio que se comen el terreno de lo que invertíamos en cocina están detrás de este boom que crece con unos guarismos increíbles. 

Según el Worldpanel by Numerator, desde 2022, la categoría de platos listos para comer ha crecido un 55%, a la vez que el tiempo invertido en cocinar en el día a día se ha visto resentido. Actualmente, el tiempo diario medio que destinamos a hacer nuestra propia comida ha caído hasta los 24,5 minutos.

Por eso, no hay categoría donde, por ejemplo, el plato único no esté creciendo, una opción al alza. Buscamos este único menú más para comer (un 5,5% más respecto a 2020) y para cenar (un 3,3% más en función del mismo año) y ya un 41% de los españoles asume que come deprisa y corriendo.

Y todo parte de una misma premisa: la conveniencia. No usamos el listo para comer en la oficina, en el trabajo o porque tenemos un viaje; según los datos del panel, el listo para comer arrasa en los hogares. Un 78% de lo que se compra bajo estas circunstancias se consume en los domicilios, mientras que el 22% restante es para consumir fuera de nuestra casa.

No es un guarismo menor, es la respuesta clara que el sector ha dado a una sociedad que prefiere invertir menos tiempo en cocinar. Según el panel, los motivos que dan los usuarios para elegir estos listos para comer es, sobre todo, precio si se compara con la hostelería –un 28,4%– y rapidez (un 13,4%), pero otros también admiten que lo hacen porque les sirve para aprovechar la compra (un 10,4%) o, en el terreno de lo cómodo, por la facilidad de comer cuando y donde quieran (un 10,1%). Es decir, un tipo de consumidor pide precio, pero hasta tres tipos distintos prefieren conveniencia.

Y aquí llegamos ahora a la encrucijada del viaje: la gran industria. El listo para comer no solo lastra a la hostelería, sino que lastra también a las empresas cuyo core business, es decir, su negocio principal, está centrado en elaborar productos para que la gente cocine en casa.

Piensa, por ejemplo, en una marca de tomate frito, de aceite de oliva, de masas de hojaldre, de especias, de legumbres, de arroz… El plato que coges en un supermercado y te comes en casa es una oportunidad de consumo que estas marcas han perdido por el camino, al convertirse en la sustitución de lo que habrías hecho en casa. Y ese es su caballo de batalla.

Imágenes | Mercadona

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