Se da la ironía de que Panrico, en el pasado, quiso hacerse con Dulcesol
En el mundo empresarial no hay nada inamovible, y sino que se lo pregunten a Panrico, un día auténtico tótem de la bollería y la panadería en nuestro país, que en las últimas dos décadas ha dado varios volantazos entre distintas manos y fondos de inversión hasta el punto de que se ha ido desgranando y desmigando lo que en su día fue el imperio que montó Panificio Rivera Costafreda.
Hoy Panrico vuelve a cambiar de manos y lo hace en favor de la compañía valenciana Vicky Foods, propietaria y fabricante de marcas como Dulcesol.
Vicky Foods ha llegado a un acuerdo con Adam Foods —fabricante de galletas como Cuétara y Artiach, así como de los caldos Aneto— para hacerse con la enseña de panadería Panrico.
La operación abarca tanto España como Portugal e incluye, además de la marca, un activo industrial de primer orden: una planta productiva ubicada en Gulpilhares, en territorio luso. Esta instalación supera los 50.000 metros cuadrados, dispone de tres líneas especializadas en pan de molde y tiene una capacidad anual cercana a las 21.000 toneladas.
Con esta adquisición, el grupo valenciano suma ya tres centros fabriles fuera de España, tras los de Argelia —operativo desde 2014, cerca de Orán— y Francia, inaugurado el pasado año en Fragnes-La Loyère tras una inversión de más de cien millones de euros.
¿Por qué interesa tanto este movimiento a Vicky Foods? Porque el pan ya no es un complemento dentro de su negocio. Desde 2022, esa categoría superó a la bollería y representa hoy más del 60% de su volumen de ventas. Integrar Panrico refuerza precisamente esa línea estratégica. La facturación conjunta de la marca en España y Portugal rozó los 23,8 millones de euros en 2025, cifra que se suma a los 707 millones que Vicky Foods registró en 2024, su último ejercicio publicado, con un crecimiento del 12% respecto al año anterior.
La empresa distribuye sus productos en más de cincuenta países y tiene sus centros de producción en España en las localidades valencianas de Villalonga y Gandía. Panrico encaja, además, en un portafolio que ya incluye marcas como Be Plus, Hermanos Juan, Il Forno di Giovanni Ricci o FITz.
Panrico, la deriva de cuatro décadas a la deriva,
Panrico nació en los años sesenta del siglo pasado de la mano de Andrés Costafreda Montoliu, un panadero de origen leridano que había quedado huérfano siendo niño y que se labró un nombre en Barcelona antes de dar el salto a la producción industrial. Tras descubrir los donuts en un viaje a Estados Unidos, impulsó tanto esa marca como una empresa que revolucionaría la merienda española con productos como el Bollycao.
Durante décadas, Panrico fue sinónimo de modernidad alimentaria en España, con una potente red de reparto, grandes campañas publicitarias y una feroz rivalidad con Bimbo en el segmento del pan de molde. En 1999, tras el fallecimiento del fundador, la familia Costafreda unificó todas las sociedades del grupo y recuperó el control total de la compañía.
Sin embargo, en 2005 llegó el primer gran quiebro. La firma de capital riesgo británica Apax Partners adquirió todas las acciones por 900 millones de euros. Bajo esa tutela, Panrico amplió su cartera comprando el negocio de galletas Artiach a Kraft Foods —con marcas como Filipinos o Chiquilín— y la firma Bella Easo.
Pero la crisis económica golpeó con dureza: en 2010 afloró una deuda estimada en 605 millones de euros. Un año después, el fondo estadounidense Oaktree tomó el relevo con el objetivo de sanear las cuentas, aunque los resultados tampoco mejoraron de forma sustancial. En 2013 se anunció un plan de viabilidad draconiano que contemplaba casi 2.000 despidos y rebajas salariales de hasta el 45%.
Fue entonces cuando en 2015 ocurrió lo impensable: Bimbo, rival histórico de Panrico durante décadas, se hizo con la compañía. Para obtener la aprobación regulatoria, tuvo que desprenderse del negocio de pan de molde, que pasó a manos de la catalana Adam Foods.
Esa escisión supuso la ruptura definitiva del grupo. Panrico quedó fragmentado: la bollería y los donuts dentro de Bimbo, el pan de molde bajo otro propietario. Ahora ese último eslabón pasa a integrarse en Vicky Foods, cerrando así un largo ciclo de compraventas y escribiendo un nuevo capítulo para una marca que, pese a todo, sigue presente en los lineales de medio país.
Imágenes | Vicky Foods
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