
El schultüte, literalmente “cucurucho escolar”, es un cono repleto de dulces que llevan los escolares alemanes y austriacos en su primer día de cole
La vuelta al cole es un momento especial para los niños, que muchas veces se vive con nervios y miedo. Pero en buena parte de Alemania y Austria encontraron hace siglos una solución para que todos los infantes vayan de buena gana a la escuela: sobornarles con un enorme cono de cartón repleto de chucherías.
Es el schultüte: en alemán, literalmente, “cucurucho escolar”. Se trata de un gran cono de cartón en cuyo interior hay todo tipo de regalos para los niños, mayormente chucherías, que los padres entregan a sus hijos el primer día de colegio. Solo pueden abrirlo una vez han entrado en la escuela.
Tradicionalmente, el cono se hacía casero; pero, de un tiempo a esta parte, lo más habitual es comprarlo ya fabricado e, incluso, relleno. En los supermercados y grandes almacenes se encuentran opciones para todos los gustos y, muchas veces, se regalan como parte de las promociones de vuelta al cole: compras el material o los libros de texto y te regalan el schultüte.
Aunque los hay de diferentes tamaños, lo normal es que, como poco, mida entre 60 cm, aunque muchos llegan casi al metro. La gracia es que los niños lo lleven con las dos manos y se hacen fotos con él como recuerdo del einschulung, su primer día de clase en el colegio, con seis años –el equivalente al primer curso de Primaria español–.
“La foto con la schultüte en el álbum de la familia es parte de nuestra vida, es uno de los recuerdos más lindos que tengo de la escuela y de la infancia” comenta en un reportaje de la Embajada Alemana de México Susanne Helbig, de 42 años, mamá de Marcus, que hoy comienza el cole. “Yo aún conservo mi schultüte, la hizo mi mama, es rosa con flores amarillas. Hoy en día la mayoría de los padres optan por comprar una schultüte ya terminado, es más fácil que hacer una y por la falta de tiempo es más práctico”.
Una tradición de más de un siglo
Actualmente, la tradición del schultüte se celebra en casi toda Alemania y Austria, aunque se originó en las regiones de Turingia y Sajonia. Fue allí donde los niños empezaron a llevar el schultüte: la primera referencia escrita a esta tradición se remonta a un texto de Jena (una ciudad de Turingia), datado en 1817.
Se sabe que la costumbre se extendió a partir de 1830 por las grandes ciudades del este de Alemania y para comienzos del siglo XX ya se había extendido por gran parte de Alemania y Austria.
Aún hoy en día, las chucherías son el principal reclamo del schultüte. Cuenta una familia española que vive en Alemania en su blog que les regalaron el cono tras comprar una mochila y contenía 15 piruletas, un montón de caramelos y un libro pequeño. Después acabaron de llenarlo –lo suyo es que vaya hasta arriba de regalos– con cosas menos insalubres.
De un tiempo a esta parte, hay cada vez más familias preocupadas por darle tanto azúcar a niños más pequeños y hay quien mete algo de fruta y, sobre todo, material escolar que, ya de paso, aligere la carga económica de la vuelta a cole.
Una encuesta realizada en 2015 asegura que, ya en aquel entonces, los alemanes se dejaban de media 70 euros en el schultüte, una cifra que se eleva por encima de los 100 euros en las zonas con más implantación de la tradición, que coinciden con los Lander de la antigua RDA.
Imágenes | Halfpoint/Lachmann, Hans/Farah Eliane/Eigenes Werk
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