Nazis, viajes en el tiempo y Pablo Motos: me he leído el cómic de DiverXO y Dabiz Muñoz no es un superhéroe, es un superego

El primer volumen de 'Las aventuras de Dabiz Muñoz' presenta una trama tan pobre como vergonzosa

Miguel Ayuso Rejas

Director


Dabiz Muñoz, chef del tres estrellas Michelin DiverXO, ha dicho siempre que no quería firmar un libro de recetas. Teniendo en cuenta que casi todos los cocineros con algo de renombre tienen un libro, es algo extraño que Muñoz no tenga un solo recetario publicado. Es algo a lo que se ha negado siempre. Y no ha sido por falta de ofertas.

No deja de ser sorprendente, teniendo esto en cuenta, que su primer lanzamiento editorial sea un cómic. Publicado a finales del pasado año, Las aventuras de Dabiz Muñoz Xo:Time, convierte al cocinero madrileño en una suerte de superhéroe que viaja en el tiempo para recrear, bajo amenazas, una antigua receta del famoso Maxim´s de París.

El cómic pretende ser el primer volumen de una serie de aventuras con Muñoz como protagonista, pero desbarra desde el minuto uno en su intento por contar la historia sin tener que meter en cada viñeta lo magnífico que es todo lo que hace el cocinero.

El cómic, ilustrado por el veterano dibujante José María Beroy, es atractivo en lo visual, pero el guion de Pedro Hernández, que se estrena con esta obra, parece escrito con el único objetivo de adular al cocinero y a sus amigos.

El artefacto, tendría cierto sentido como original plataforma de marketing, pero como cómic es un desbarre absoluto, repleto de clichés. No hay nada necesariamente malo en mezclar viajes en el tiempo, nazis y mafiosos japoneses, pero los diálogos son un despliegue de vergüenza ajena que sonrojaría a cualquiera con un gramo de humildad.

Muñoz se pasa el tebeo soltando frases como “¡cocinar para los demás es mi superpoder!” o saludando a clientes y pensando “mírala, está tan ilusionada que se le olvidó respirar”.

Cada dos por tres, además, sin que venga a cuento en la trama, mete una promo de sus restaurantes. En mitad de la historia, están página y media hablando de lo buenísimo que es el menú de GoXO, su oferta de deilvery, desgranando con detalle todos los platos con diálogos de esta guisa:

“Me flipa nivel dios este waffle de pollo frito, es goxismo en estado puro”, dice Muñoz. “No es por hacerte la pelota, pero tu pollo frito es de otro planeta”, le contesta Kate, un personaje secundario que no queda claro quién es ni qué hace.

Por el cómic, desfilan además diversas personalidades del mundo de la gastronomía que no hacen nada especial en la trama, pero funcionan a modo de “cameo en Torrente”.

En el inicio del cómic, se comenta que van a cenar en DiverXO el presidente de loa Real Academia de la Gastronomía –Luis Suarez de Lezo, que firma el prólogo–, que aparece después probando unos platos sin relación alguna con la trama. También se menta a El Hormiguero, donde Muñoz es colaborador habitual, y sale Pablo Motos de refilón nadie sabe bien por qué.

Al final, en una escena que parece copiada de Ratatouille, Muñoz cocina un plato excelso que hace que cambie la historia de la gastronomía, los nazis se cabrean y juran acabar con ese cocinero de crestas que no saben de dónde ha salido para torcerles los planes. La amenaza es que continuara.

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