
No lleva cafeína, pero sin duda te va a espabilar si la tomas. Eso si consigues tragártela sin miedo
¡Una polla! Esta inocente exclamación puede tener tantos significados distintos como variantes tiene la lengua castellana. Podría apostar a que la gran mayoría de lectores de España habrán pensado en su significado vulgar, pero una ruta por Latinoamérica nos enseñaría la riqueza polisémica que esconde. En México es una bebida muy peculiar que además no existe en ningún otro lugar.
La polla mexicana se dice que es la bebida energética original y más natural del país americano, aunque podríamos debatir sobre el concepto natural. No sale de una fábrica ni tiene a deportistas vendiendo sus supuestas propiedades, y tampoco entraría en el concepto actual de bebida energética como tal. No lleva nada de cafeína, pero espabilarte, seguro que te espabila.
Qué es una polla (mexicana)
En la novena acepción del término polla, que proviene de pollo- , nos dice el Diccionario de la RAE:
f. Méx. Bebida hecha con leche, huevos y canela, y a la que a veces se le añade licor.
Se trata por tanto de una bebida, combinado, cóctel o trago, casero o artesanal, más un tónico reconstituyente que una bebida para tomar como refresco por placer, aunque son muchos los aficionados fieles a su sabor que disfrutan con su vaso por las mañanas.
También se le conoce como el elixir de los madrugadores, un brebaje para quienes tienen que afrontar una jornada de trabajo duro desde bien temprano, y prefieren arrancar primero con algo más reconstituyente para el cuerpo que un mero café. Asimismo, es un recurso popular para alargar los efectos del alcohol y continuar la fiesta, dándole energía al cuerpo para aguantar un poco más.
Ni qué decir tiene que todos estos supuestos remedios van totalmente en contra de las recomendaciones sanitarias. Ni tomar alcohol es recomendable bajo ningún caso, ni tampoco el huevo crudo, el ingrediente que realmente define a este tónico.
Así se prepara una polla
Es una fórmula tan de la cultura popular mexicana y de la vida en la calle, que no hay una receta canónica como sí tienen los cócteles y combinados. Sus componentes básicos son:
- Zumo o jugo de naranja: es la base, el cemento que aglutina la bebida, que aporta agua, vitaminas, fibra y sabor dulce y fresco a la mezcla.
- Huevo crudo: añadido al momento, preferiblemente de una puesta muy fresca, obviamente sin la cáscara. Se puede hacer con huevos de gallina o de codorniz, y hay quien prefiere usar solo las yemas para obtener mejor textura.
- Vino de Jerez o brandy: un generoso chorro de alcohol que corta la mezcla dándole una textura peculiar al brevaje, disimula el sabor del huevo crudo y es lo que, para muchos consumidores, hacen que sea bebible.
- Canela, miel, jarabe o vainilla: ayudan a darle mejor sabor y mitigar la mezcolanza de los demás ingredientes.
Una buena polla se prepara al momento para consumir inmediatamente. La suelen elaborar y servir en tenderetes del centro de las ciudades, en zonas de gran afluencia de trabajadores por las mañanas a primera hora, confundiéndose entre los puestos de vendedores de jugos, aguas frescas y licuados de frutas. También hay quienes abarcan ambos sectores en su mismo negocio, aprovechando así que tienen zumo de naranja disponible.
Sin embargo, hay otra variante más hardcore que prescinde completamente del jugo de naranja, preparándose directamente echando el huevo crudo sobre un vaso de vino de Jerez, espolvoreándose con canela en polvo.
Historia y devenir de la polla
Se cree que el origen de la polla mexicana se vincula al candié o candiel, una bebida reconstituyente popularizada en torno a la provincia de Cádiz que tenía como base los vinos de Jerez. Se mezclaba con azúcar y yema de huevo crudo, y se daba a los niños débiles o con poco apetito, o a personas enfermas y convalecientes. A veces también se agregaba leche para hacerlo más pasable.
La costumbre, junto con los propios vinos de Jerez, se exportó a México, donde la variante local añadió el jugo de naranja al ser la bebida natural más extendida en los puestos callejeros y mercadillos. También aparecieron variantes aún más locales, como la de Campeche, con leche evaporada, licor de caña e incluso cacao en polvo.
La teoría más aceptada en cuanto a su curioso nombre es la que todos podemos imaginar, pues, teóricamente hace referencia directa al huevo de la gallina. Sin embargo, registros del Diccionario de autoridades de 1729 mencionan que originalmente se llamaba así a un tipo de caldo sazonador, y el término terminaría mutando hacia este preparado con huevo crudo.
A mediados del siglo XX, la popularidad de esta bebida callejera fue aprovechada por las incipientes marcas de Jerez mexicano, siendo hoy la más famosa el Jerez Tres Coronas, con 18 grados. Se ha impuesto como el licor preferido y recurrente para hacer la polla, y en su día se lanzaron campañas de publicidad para promover su venta en torno a este tónico, reforzando su popularidad.
Actualmente sigue siendo un brevaje relativamente popular en torno a los mercados y plazas de abastos, y barrios urbanos donde las jornadas laborales pueden arrancar de madrugada, o se alargan durante toda la noche para ciertos trabajadores. No es, sin embargo, una bebida de consumo para el disfrute y el ocio, perdiendo además cada vez más terreno por la conciencia que hay en torno al peligro de consumir huevo crudo.
Aún así, sigue sobreviviendo entre generaciones jóvenes como remedio para la resaca, pese a que su supuesta efectividad no haya podido ser demostrada.
Imágenes | Unsplash/Teodor Kuduschiev/Charl Durand - EdFladung -
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