
La pintura a la tiza se ha convertido en una de las opciones favoritas para transformar puertas antiguas sin generar polvo ni afrontar una reforma
Hay elementos de la casa que envejecen visualmente mucho antes de dejar de ser útiles. Las puertas interiores son uno de ellos. Basta con que tengan un tono oscuro o un acabado pasado de moda para que toda la vivienda parezca más antigua, aunque el resto de la decoración esté completamente renovada.
Cambiar todas las puertas supone una inversión importante, por lo que muchas personas buscan alternativas más económicas. Entre ellas destaca la pintura a la tiza o chalk paint, una solución que permite actualizar el aspecto de la madera sin necesidad de realizar un lijado previo en la mayoría de superficies bien conservadas.
La creadora de contenido Neus Iserte, responsable del canal Crea Recicla Decora, explica una técnica pensada para quienes quieren dar un aire nuevo a su vivienda sin complicarse con herramientas profesionales. "Así puedes transformar las puertas antiguas de casa sin usar la lija", asegura la experta.
Antes de aplicar cualquier pintura, el primer paso consiste en limpiar cuidadosamente la superficie para eliminar grasa, polvo o restos de suciedad que puedan dificultar la adherencia. Una preparación adecuada resulta fundamental para conseguir un acabado uniforme y prolongar la durabilidad del trabajo.
Una vez limpia la puerta, conviene proteger el marco y las paredes cercanas con cinta de carrocero. Este sencillo gesto evita manchas accidentales y permite trabajar con mayor comodidad, especialmente en las esquinas y zonas donde el rodillo no llega con facilidad.
Con rodillo de espuma
Para aplicar la pintura, Neus Iserte recomienda utilizar un rodillo de espuma o de poro fino en las superficies lisas, ya que ayuda a conseguir un acabado más homogéneo y reduce las marcas visibles. En molduras, perfiles o rincones puede completarse el trabajo con una brocha pequeña.
La primera capa debe secar completamente antes de aplicar la siguiente. En función del fabricante y de las condiciones ambientales, suelen ser necesarias varias horas de espera para obtener una buena cobertura y evitar que la pintura arrastre la capa anterior.
Otro aspecto importante llega cuando el trabajo parece terminado. Aunque la pintura pueda parecer seca al tacto, necesita varios días para alcanzar su dureza definitiva. Durante ese tiempo es aconsejable manipular la puerta con cuidado y evitar cerrarla bruscamente para prevenir roces o marcas.
La popularidad de este tipo de reformas demuestra que no siempre es necesario emprender grandes obras para cambiar la imagen de una vivienda. Una nueva capa de pintura, un color bien elegido y una buena preparación previa pueden transformar por completo unas puertas antiguas y dar sensación de renovación a toda la casa con una inversión muy contenida.
Fotos | Neus Iserte
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