
Los cables a la vista tienen los días contados: así puedes ocultarlos sin hacer agujeros ni meterte en obras
Un televisor colgado en la pared puede convertirse en el gran protagonista del salón tanto como los cables que empiezan a colgar por debajo como una auténtica enredadera. A medida que se suman barras de sonido, consolas, decodificadores o altavoces inteligentes, mantener el orden visual se vuelve cada vez más complicado.
La buena noticia es que existen soluciones sencillas para esconder todo el cableado sin necesidad de perforar la pared. Las tendencias actuales de decoración apuestan por espacios despejados, donde la tecnología esté presente, pero pase casi desapercibida.
Sin embargo, el aumento de dispositivos electrónicos ha multiplicado también el número de cables visibles, rompiendo esa sensación de limpieza que buscan los interiores contemporáneos.
Sin agujeros
Una de las soluciones más utilizadas son las canaletas autoadhesivas. Se instalan directamente sobre la pared sin hacer agujeros y permiten ocultar varios cables en su interior. Además, muchas pueden pintarse del mismo color que la pared para integrarse prácticamente por completo en la decoración.
Cuando el recorrido no es completamente recto, existen modelos con esquinas y codos que facilitan salvar giros o cambios de dirección sin dejar el cableado a la vista. Es una alternativa especialmente útil cuando el televisor está instalado en una pared y los enchufes quedan alejados.
Si el problema no es tanto esconder los cables como evitar el desorden, los clips adhesivos pueden ser suficientes. Sirven para sujetarlos y guiarlos por el recorrido deseado, evitando que queden sueltos o formen los habituales nudos detrás del mueble del salón.
Tubos en espiral
Otra opción muy práctica son las fundas textiles o los tubos en espiral. Estos accesorios agrupan varios cables en un único conducto flexible, reduciendo el impacto visual y facilitando su organización. Además, permiten sacar un cable concreto sin necesidad de desmontar todo el conjunto.
El caos suele concentrarse también alrededor de las regletas, transformadores y cargadores. Para esa zona existen bandejas que se fijan bajo el mueble o cajas organizadoras donde esconder tanto las regletas como el exceso de cable. El resultado es un aspecto mucho más limpio y facilita incluso las tareas de limpieza.
No todas las soluciones pasan por comprar accesorios. En muchos casos basta con aprovechar la propia decoración del salón. Unos libros apilados, un jarrón de gran tamaño o una lámpara colocados estratégicamente pueden ocultar parte del cableado sin modificar la instalación.
El poder de las plantas
Las plantas de interior también se han convertido en grandes aliadas para este propósito. Especies de porte vertical, como la sansevieria, o plantas de mayor volumen, como algunos ficus, ayudan a disimular los cables que descienden desde el televisor mientras aportan un toque natural al ambiente.
Más allá de la estética, mantener el cableado organizado también mejora la seguridad y facilita el mantenimiento de los dispositivos. Un salón despejado transmite mayor sensación de orden y hace que toda la instalación tecnológica pase mucho más desapercibida, sin necesidad de hacer obras ni invertir grandes cantidades de dinero.
Fotos | Miguel Ayuso/Max Vakhtbovych,
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