En el universo del orden doméstico, pocos nombres tienen tanto peso como Marie Kondo. Su método KonMari no solo ha popularizado la idea de quedarse con lo que "aporta alegría", también ha cambiado la forma de tratar objetos cotidianos, incluidos los más básicos.
Uno de sus consejos más repetidos tiene que ver con algo aparentemente trivial: los calcetines. Kondo es tajante en este punto y desaconseja guardarlos en forma de bola, una práctica muy extendida que, según explica, acaba dañando el tejido.
El motivo es sencillo. Al enrollarlos, se ejerce presión sobre la goma elástica y la fibra, provocando tensión innecesaria en una prenda que ya sufre desgaste diario. Para la experta, los calcetines necesitan "descansar" cuando no se usan, sin estar comprimidos, estirados ni deformados.
Doblar según longitud
La alternativa que propone es más simple de lo que parece. En lugar de hacer una bola, recomienda estirarlos y doblarlos en mitades o tercios, dependiendo de su longitud. El objetivo es que mantengan su forma sin forzar la tela.
Una vez doblados, el siguiente paso es colocarlos en vertical dentro del cajón. Este gesto, característico del método KonMari, no solo facilita ver todos los pares de un vistazo, sino que también evita desordenar el conjunto cada vez que se busca uno.
Además, Kondo sugiere utilizar pequeñas cajas o separadores para mantenerlos en su sitio. De esta forma, el orden no depende solo de cómo se doblan, sino también de cómo se organizan dentro del espacio.
Más allá de la técnica, hay una idea de fondo. El método KonMari propone tratar cada objeto con cierto cuidado, incluso los más simples. No es solo cuestión de estética o de aprovechar mejor el espacio, sino de prolongar la vida útil de lo que se usa a diario.
Porque, al final, el orden no está en grandes cambios, sino en pequeños gestos repetidos. Y en ese contexto, incluso algo tan cotidiano como guardar unos calcetines puede marcar la diferencia de sentirse a gusto con el entorno.
Fotos | @mariekondo/Instagram y Ron Lach.
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