Adiós al suelo en lamas rectas: este formato vuelve a las casas y se consolida como la gran tendencia de 2026
Durante años, la tarima flotante en líneas rectas ha sido casi una norma no escrita en muchas reformas. Fácil de instalar, práctica y visualmente neutra. Pero en 2026 la decoración doméstica está mirando de nuevo hacia un clásico con más carácter: el suelo en espiga.
Ese dibujo en forma de "V", tan reconocible en muchas casas de los años 80 e incluso en pisos señoriales más antiguos, regresa con fuerza convertido en una de las grandes tendencias de interiorismo. La diferencia es que ahora lo hace en versión laminada, más resistente y mucho más sencilla de mantener.
Cambio en la percepción del espacio
El patrón en espiga tiene una capacidad casi inmediata para cambiar la percepción del espacio. Las lamas colocadas en zigzag generan movimiento visual, aportan profundidad y hacen que el suelo deje de ser un mero fondo para convertirse en protagonista. En salones, pasillos o dormitorios, consigue además una sensación de mayor amplitud.
La nueva generación de suelos laminados permite mantener la estética cálida de la madera con ventajas prácticas muy buscadas hoy: resistencia al desgaste, mejor comportamiento frente a la humedad y mantenimiento mínimo.
Más matices
Sus cualidades los convierte en una opción especialmente atractiva para casas con niños, mascotas o zonas de mucho tránsito. Ahora bien, también influye la luz. Las vetas y la geometría del dibujo reflejan de forma diferente la entrada natural, aportando matices que una tarima lineal no consigue.
El resultado suele ser una casa más envolvente, más sofisticada y con cierto aire editorial. Justo lo que busca cualquier mínimo proyecto de interiorismo de la actualidad.
En decoración, este tipo de suelo funciona especialmente bien con muebles de madera natural, textiles neutros, fibras vegetales o piezas metálicas negras y doradas.
Además, es un suelo que sostiene tanto interiores nórdicos como ambientes más clásicos renovados. Asimismo, demuestra que a veces una casa no necesita una gran reforma, sino cambiar aquello que más superficie ocupa: el suelo.
Y en ese regreso silencioso de los clásicos, la espiga vuelve a demostrar que algunas tendencias nunca desaparecen del todo, solo esperan su momento para volver a entrar en casa.
Fotos | En Pexels: Foto de V.Ribaud y Ksenia Chernaya,
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