Los materiales naturales, los colores calmados y la iluminación cálida dominarán el interiorismo del próximo año
Las tendencias del 2026 apuntan hacia interiores más calmados, sostenibles y prácticos. Tras años de cambios rápidos, el hogar se convierte en un espacio para bajar el ritmo y buscar equilibrio. Cocinas, baños y salones toman caminos distintos, pero comparten una idea central: comodidad real y estética duradera.
Las claves que definirán las cocinas, los baños y los salones en 2026 no responden a una moda puntual ni a una tendencia improvisada. Se identifican al ver los catálogos y colecciones de las grandes marcas de decoración que operan como auténticos barómetros del gusto doméstico.
Firmas como Ikea, Maisons du Monde o Sklum, a las que se suman nombres consolidados como Zara Home, H&M Home o El Corte Inglés Hogar, llevan meses avanzando materiales, paletas de color y soluciones pensadas para viviendas reales.
La repetición de estas propuestas en diferentes marcas y mercados confirma que no se trata de un capricho estético, sino de un cambio de fondo en la manera de entender los espacios, cada vez más fácil de incorporar sin obras ni reformas.
Así, una tendencia clara para 2026 es la iluminación indirecta. Frenar el uso de luz general y reforzar lámparas auxiliares ayuda a lograr estancias más acogedoras. Las tiras LED ocultas se integran en muebles y estantes.
Otra clave será la multifuncionalidad. Cocinas abiertas con mesas que funcionan como oficina temporal, baños pensados para rutinas de bienestar y salones con rincones de lectura o trabajo.
La sostenibilidad continúa al alza: materiales reciclados, tejidos naturales y mobiliario duradero ocupan más espacio que la compra impulsiva. La idea es crear ambientes que envejezcan bien y no pasen de moda cada temporada. El 2026 llega con interiores más humanos, cálidos y fabricados para durar.
Madera clara
En cocinas, la madera clara vuelve con fuerza. Los tonos naturales se combinan con encimeras mate y electrodomésticos integrados. La sensación cálida sustituye a los acabados brillantes y minimalistas que dominaron hace una década.
Baños en tonos arena
Los baños se decantan por texturas suaves y materiales terrosos. La piedra sin pulir, los lavabos redondeados y los tonos arena crean ambientes relajados. Los espejos retroiluminados se convierten en estándar para aportar luz sin estridencias.
Sofás modulares
Los salones, por su parte, apuestan por sofás modulares, textiles en lana o algodón grueso y colores que recuerdan al invierno nórdico. Los tonos gris topo, crema y verde musgo aparecen en cojines, alfombras y cortinas.
Foto | Pexels
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