Medievales, un salto en el tiempo

Las medievales, son unas ferias o mercadillos especializados en este tipo de ambiente del Medievo. Se caracterizan por la decoración de las calles y los feriantes, con banderas y ropas de la época. Los tenderetes de los feriantes semejan jaimas, decoradas con escudos, banderas y enseres de aquel periodo.

Estas medievales las organizan empresas que, se ponen en contacto con los feriantes, ofrecen sus condiciones y su precio. El feriante suele pagar una cantidad por metro cuadrado de chambao, con un límite de metros y un horario para vender. La vida de feriante no es nada sencilla, tened en cuenta que, por ejemplo, la señora gallega de los quesos, pasa su vida viajando de feria en feria, con su mercancía.

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Pero es fascinante, os cuento.

Imaginad, para un feriante su furgona es su casa, allí se cambia de ropa, allí guarda su mercancía, allí echa una cabezadita y con ella se desplaza de feria en feria. Las medievales suelen especializarse en productos artesanos tanto comestibles como ornamentales, todo ello como os comentaba antes, vestido de un halo de magia medieval.

La organización al contactar con los feriantes, suele tener la ética de no repetir categoría, para que cada feriante sea el único y no tenga competencia. Por lo tanto solo veréis un asador argentino, unos pizzeros italianos, Un moreno haciendo mojitos, un quesero, unos artistas en cueros, un puesto de tartas, otro de chuches, perfumes, hierbas, miniaturas…hasta un tarot había en esta última que he estado.

A menudo la medieval incluye espectáculos y juegos para niños. Paseos en ponis, teátricos, pasacalles, talleres diversos, todo ello debidamente ambientado en la edad media. Y la posibilidad de comprar, degustar o admirar cosas curiosas no fáciles de ver en otros lugares.Todo esto da como resultado un bonito paseo para el visitante, en el que se siente transportado a otra época, en la que todo hace mención a ella. Lástima que no se subvencionen un poco más estos mercadillos, porque, al final, a menudo es mucho trabajo y poco beneficio.

Aún así, muchas personas se dedican a este oficio de feriante, y se especializan en medievales, y viajan de pueblo en pueblo, de ciudad en ciudad, ofreciendo su mercancía a los habitantes del lugar. Os pido una reflexión, cuando visiteis una medieval u otra feria o mercadillo, recordad, y pensad, que esos que ahora visten con galas propias del medievo, probablemente están fuera de casa, cansados y trabajando duro para ganarse la vida. Como todos, si, aún así vamos a tenerlo en cuenta...

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