
Eliminar los llamados “chupones” ayuda a que la planta concentre energía y nutrientes en menos ramas
Las tomateras tienen una capacidad admirable para crecer sin freno en cuanto llega el calor. El problema es que, a veces, esa energía acaba repartida entre demasiadas ramas, hojas y brotes secundarios, mientras los tomates avanzan con menos entusiasmo del esperado. Ahí entra en juego una de las técnicas más repetidas entre horticultores experimentados: la poda de formación.
El creador de contenido Huerto Ecológico Marc explica en un vídeo publicado en TikTok que uno de los errores más habituales consiste en dejar crecer demasiadas guías. Según comenta, la clave para conseguir tomates más grandes pasa por mantener una sola guía principal y eliminar los conocidos chupones, esos pequeños brotes que aparecen entre la hoja y el tallo principal.
Producir masa vegetal
La lógica detrás de esta poda es bastante sencilla. Cada nuevo chupón consume parte de la energía y los nutrientes de la planta. Si se multiplican demasiado, la tomatera termina dedicando más recursos a producir masa vegetal que a desarrollar frutos de tamaño considerable. Algo parecido a dividir el presupuesto de una reforma entre veinte proyectos distintos: al final, ninguno luce realmente bien.
En el vídeo, el horticultor muestra precisamente cómo identificar estos brotes laterales antes de retirarlos manualmente. Suelen aparecer en la unión entre el tallo central y las ramas secundarias, creciendo rápidamente durante primavera y verano. Eliminarlos cuando todavía son pequeños ayuda además a evitar heridas más grandes en la planta.
La técnica se utiliza especialmente en variedades de crecimiento indeterminado, aquellas que continúan desarrollándose y produciendo tomates durante buena parte de la temporada. En este tipo de tomateras, controlar el crecimiento facilita también el entutorado con cañas o estructuras verticales, evitando que el peso termine doblando ramas o dejando frutos en contacto con el suelo.
Otro aspecto importante es la ventilación. Mantener menos ramas favorece la circulación del aire y reduce la humedad acumulada entre hojas, algo fundamental para prevenir hongos y enfermedades habituales del tomate durante los meses más cálidos. Pocas tragedias hortelanas duelen más que descubrir manchas sospechosas justo cuando los tomates empezaban a ponerse rojos.
Eso sí, los expertos suelen recomendar no obsesionarse con una poda excesiva. La planta sigue necesitando hojas suficientes para realizar la fotosíntesis y proteger los frutos del sol intenso. El equilibrio está en retirar brotes innecesarios sin convertir la tomatera en una estructura minimalista digna de revista.
El vídeo muestra paso a paso cómo realizar esta poda antes del entutorado y recuerda uno de los principios más repetidos en horticultura doméstica: menos ramas no siempre significa menos tomates. A veces ocurre exactamente lo contrario.
Fotos | En Pexels: Anna Tarazevich,
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