Muchos arbustos, rosales y plantas de flor necesitan un recorte invernal para brotar con fuerza cuando pase el frío
Enero suele percibirse como un mes de pausa en el jardín, pero en realidad es uno de los momentos más estratégicos del año. Con las plantas en reposo vegetativo, los cortes se toleran mejor y el estrés es menor que en otras estaciones. La poda a destiempo la planta la acusa; mientras que poda bien hecha en invierno, tiene una respuesta que llega en primavera.
En climas templados, este mes permite trabajar con calma y criterio. No se trata de podar todo indiscriminadamente, sino de saber qué especies lo necesitan y cuáles conviene dejar tranquilas para no comprometer la floración o el crecimiento posterior.
Entender la lógica de la poda invernal es clave: esta pasa por limpiar, ordenar y preparar. Menos cantidad y más intención. Con eso, jardín y terraza agradecen el gesto cuando empiezan a subir las temperaturas.
Rosales
Los rosales son los grandes protagonistas de enero. Una poda que elimine ramas viejas, dañadas, débiles o cruzadas mejora la aireación y dirige la energía a los brotes fuertes. El resultado suele ser una floración más generosa y ordenada en primavera.
Hortensias
Entre los arbustos caducifolios, las hortensias paniculata y arborescens admiten bien la poda invernal. Reducir parte de los tallos estimula nuevos brotes y ayuda a mantener una forma equilibrada. Ojo: no todas las hortensias se podan igual; las de floración sobre madera vieja deben esperar.
Trepadoras
Las trepadoras requieren especial atención. Las que florecen sobre madera nueva, como algunas clemátides, agradecen una poda más intensa en enero. En cambio, las que florecen sobre madera vieja no deben tocarse ahora si se quiere conservar la floración.
Frutales
En el caso de los árboles frutales jóvenes, enero es un buen momento para la poda de formación. Guiar el crecimiento desde el inicio evita problemas estructurales más adelante. En ejemplares adultos, conviene ser prudente y evitar cortes agresivos que puedan debilitarlos.
Aromáticas leñosas
Las aromáticas leñosas, como lavanda o romero, admiten un recorte suave. Nunca a ras: se trata de mantener la forma, eliminar partes secas y favorecer un crecimiento compacto. Un exceso de poda en invierno puede dañarlas.
Antes de empezar, conviene revisar herramientas y hacer cortes limpios. Unas tijeras bien afiladas reducen heridas innecesarias y aceleran la cicatrización. Y siempre, mejor podar en días y semanas secas para evitar enfermedades, que se propagan mejor con la humedad ambiental.
Con estas podas bien planificadas, el jardín y la terraza llegan a la primavera más sanos y equilibrados. Menos improvisación y más observación: esa es la base para que las plantas respondan con fuerza cuando vuelve el buen tiempo.
Fotos | Freepik, Irina Iriser, wirestock, Charlotte May, Elizabeth Tr. Armstrong, Palo Cech
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