El gesto que casi nadie hace con las tomateras y que cambia la cosecha (según un hortelano)

Un creador rural muestra cómo "caparlas" para mejorar la producción y evitar enfermedades

Joana Costa

Editor

Con la temporada del huerto en pleno arranque, las tomateras empiezan a crecer sin freno. Es justo en ese momento cuando aparecen las dudas: dejar que la planta siga su curso o intervenir. La respuesta, al menos para quienes llevan años en esto, no es tan intuitiva como parece.

El creador de contenido rural Boni Moreno lo explica en uno de sus vídeos más comentados en Tik Tok: hay que "capar" las tomateras. Una práctica tradicional que consiste en eliminar ciertos brotes para que la planta no disperse su energía.

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Un gesto lógico

Lejos de ser un gesto agresivo, tiene una lógica clara. Al retirar los tallos secundarios y los brotes innecesarios, la planta concentra sus recursos en el crecimiento principal y en la formación de frutos. El resultado: tomates más grandes y de mejor calidad.

Uno de los puntos clave está en la base de la planta. Según explica, los tallos más bajos, es decir, los que quedan cerca del suelo, conviene eliminarlos. No aportan valor y, además, pueden convertirse en un foco de problemas.

Hojas en contacto con la tierra

La razón es sencilla: la humedad del suelo favorece la aparición de hongos y enfermedades. Esas hojas en contacto con la tierra actúan como puerta de entrada. Al quitarlas, se mejora la ventilación y se reduce el riesgo.

A medida que se realiza esta limpieza, la tomatera cambia de aspecto. El tallo principal queda más despejado, la luz penetra mejor y el aire circula con más facilidad. Son pequeños ajustes que influyen directamente en el desarrollo de la planta.

El llamado "aporcado"

Después de la poda, Moreno introduce otro paso menos conocido: el aporcado. Consiste en acumular tierra en la base del tallo para reforzar la estructura y estimular la aparición de nuevas raíces. Una técnica sencilla que mejora la estabilidad y la absorción de nutrientes.

El propio hortelano lo resume con humor, tirando de sabiduría popular: para tener buenos tomates, hacen falta dos cosas, buena tierra o experiencia. Y cuando una falla, la otra suele compensar.

Al final, el vídeo deja una idea clara. No se trata de complicar el cultivo, sino de entenderlo. En el huerto, muchas veces los resultados no dependen de grandes trucos, sino de saber cuándo intervenir y cuándo dejar que la planta haga su trabajo.

Fotos | En Pexels: Ryszard Zaleski y ROMAN ODINTSOV.

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