La planta seto que crece como loca, se llena de bonitas flores blancas y se puede incluso cultivar como bonsái

De crecimiento rápido, resistente y con flores fragantes, el aligustre se convierte en la opción perfecta para quienes buscan un seto decorativo, versátil y fácil de cuidar

Joana Costa

Editor

En el mundo de la jardinería hay plantas que parecen pensadas para quienes no tienen paciencia. El aligustre común, también conocido como Ligustrum vulgare, pertenece a esa categoría privilegiada: crece con rapidez, se adapta casi a cualquier suelo y, para sorpresa de muchos, en verano regala racimos de pequeñas flores blancas intensamente perfumadas. Una fórmula difícil de superar para crear un seto denso y lleno de vida.

Su fama se debe precisamente a esa capacidad de resistencia natural. Aguanta el frío, tolera el calor y no exige demasiados mimos. Mientras otras especies necesitan cuidados constantes, el aligustre se limita a crecer, ocupando espacio y ofreciendo la cobertura perfecta para dar privacidad al jardín sin necesidad de muros ni vallas metálicas.

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El momento estelar del aligustre llega a principios del verano, cuando estallan sus flores blancas en panículas que contrastan con el verde intenso de sus hojas. El aroma resulta tan distintivo que, en muchos jardines, no solo se valora por su capacidad de ocultar, sino también por su efecto decorativo y sensorial. Con la llegada del otoño, además, aparecen pequeñas bayas negras que sirven de alimento a las aves.

Una planta fácil de cuidar

En cuanto a los cuidados, es una planta agradecida. Se adapta tanto al sol como a la semisombra, prefiere suelos bien drenados y responde muy bien a la poda. De hecho, su capacidad de rebrote convierte el recorte periódico en una oportunidad para dar forma artística a los setos, manteniéndolos compactos y elegantes durante todo el año.

Otra de sus grandes ventajas es la velocidad con la que alcanza altura y densidad. En apenas unos años, un grupo de plantas de aligustre puede convertirse en un muro verde, capaz de reducir ruidos, frenar el viento y crear un microclima más agradable en el espacio exterior. Para quienes buscan intimidad rápida, pocos competidores hay tan efectivos.

Lo que quizá no todos saben es que el aligustre también se cultiva como bonsái ornamental. Sus hojas pequeñas, su capacidad de rebrote y su resistencia lo convierten en un candidato perfecto para modelar en miniatura, dando lugar a ejemplares delicados y de gran valor estético en interiores o terrazas.

Como toda planta, tiene sus precauciones. Sus bayas, aunque atractivas para los pájaros, no son comestibles para los humanos. Además, un exceso de riego puede perjudicarlo; lo ideal es mantener la tierra húmeda, sin encharcarla. Por lo demás, se trata de una de las especies más fáciles de mantener, lo que explica su popularidad en parques y jardines urbanos.

El aligustre ofrece lo mejor de varios mundos: es práctico, rápido de crecer, resistente, aromático y versátil. Ya sea como seto denso que protege la intimidad del hogar, como planta ornamental de floración estival o como bonsái elegante, se ha ganado un lugar privilegiado entre las elecciones más inteligentes para embellecer cualquier espacio verde.

Foto | Brian Forsyth y Mustafa Akın

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