Siete bulbos de invierno que florecen cuando el jardín aún parece dormido

Crocus, narcisos o jacintos resisten el frío y aportan color antes que cualquier otra planta

Joana Costa

Editor

El invierno no es una estación muerta para el jardín, aunque a simple vista lo parezca. Bajo la tierra, muchos bulbos aprovechan el frío para activar su ciclo y prepararse para florecer cuando casi nada más lo hace. Esa es su gran ventaja: están programados para adelantarse y romper la monotonía del paisaje invernal.

Plantarlos en otoño o en invierno permite disfrutar de flores en los meses más grises, cuando árboles y arbustos permanecen desnudos. En jardines, macetas o jardineras, estos bulbos aportan color, textura y una sensación de continuidad vegetal que se agradece especialmente entre enero y febrero.

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Además, la mayoría son resistentes y poco exigentes. No requieren cuidados constantes ni protección especial frente al frío, lo que los convierte en una opción ideal para quienes quieren un jardín vivo incluso en invierno sin complicarse demasiado.

Crocus

Los crocus son de los primeros en aparecer. Sus flores pequeñas pero intensas, en tonos lilas, blancos y amarillos, asoman entre la tierra o incluso entre la nieve. Funcionan muy bien tanto en jardín como en macetas y crean manchas de color muy visibles a ras de suelo.

Narcisos

Los narcisos son otro clásico del invierno tardío. Resistentes y fáciles de mantener, florecen incluso en climas fríos y anuncian la primavera con sus tonos amarillos o blancos. Una vez plantados, suelen reaparecer año tras año con muy pocos cuidados.

Jacinto

El jacinto destaca por su perfume intenso y reconocible. Florece a finales de invierno y puede cultivarse tanto en exterior como en interior, siempre que reciba buena luz. Sus espigas compactas aportan color y aroma en un momento en el que pocas plantas lo hacen.

Muscari

Los muscari, conocidos como jacintos de uva, producen pequeños racimos azules o violetas. Florecen temprano y requieren muy poco mantenimiento, lo que los hace ideales para borduras, macetas pequeñas o para combinar con otros bulbos de floración invernal.

Campanillas de invierno

Las campanillas de invierno (Galanthus) son delicadas en apariencia, pero muy resistentes. Sus flores blancas y colgantes aparecen desde enero y aportan un aire elegante y discreto al jardín, especialmente en zonas sombrías o bajo árboles caducifolios.

Iris reticulata

El iris reticulata es otro bulbo invernal poco conocido pero muy agradecido. Florece a finales de invierno con tonos morados, azules o amarillos y destaca por su forma llamativa. Es perfecto para macetas o primeros planos del jardín.

Acónito de invierno 

Por último, el acónito de invierno (Eranthis hyemalis) abre sus flores amarillas brillantes en pleno frío. Crece bajo árboles o en zonas semisombreadas y crea contrastes muy vivos cuando el resto del entorno aún está apagado.

Plantarlos en grupos o combinarlos entre sí permite crear una explosión de color en una época tradicionalmente monocromática. Con estos bulbos, el jardín deja de estar en pausa y empieza a anunciar la primavera mucho antes de lo esperado.

Fotos | Pexels

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