La forma en la que echamos la pasta al agua de cocción también es importante
Da lo mismo si sigues echando ese típico chorrito de aceite de oliva al agua o si no tienes una olla bien grande y alta para cocer mejor la pasta. Los italianos más puristas se echarán las manos a la cabeza con estos y otros errores habituales que cometemos en España, pero hay otro gesto aún peor y demasiado común que puede afectar mucho a su calidad.
Visualiza la forma en la que sueles preparar la pasta, sea la que sea. El agua salada está hirviendo, tienes la salsa o acompañamientos preparados y te dispones a echar la pasta para cocerla. ¿Vuelcas el paquete directamente sobre la olla? Pues muy mal hecho.
La pasta seca tiene una vida útil muy larga y se conserva a temperatura ambiente durante mucho tiempo, hasta un par de años si se almacena bien. Pero la humedad y el calor son sus principales enemigos, como el de cualquier alimento, sea fresco o seco. Por eso no se recomienda tener cerca de los fogones o del horno los típicos botes de vidrio tan bonitos que se ven en muchas cocinas de revista llenos de pasta, salvo que sean de puro atrezzo.
Si echamos la pasta sobre el agua hirviendo directamente del bote, tarro, bolsa o paquete, toda la humedad y el calor que sale de la olla estará impactando directamente en el envase, afectando la calidad de la pasta que guardes para la próxima vez. Por eso lo mejor es sacar la cantidad de pasta que vayas a cocinar, medirla o pesarla si fuera necesario, y ponerla a cocer directamente con tus manos.
Siempre es preferible vaciar los paquetes de plástico o papel de la marca en tarros de vidrio herméticos, bien limpios, para su conservación; en cualquier caso, asegúrate de que el envase está bien cerrado y guárdalo en un lugar seco, fresco y lejos de fuentes de calor o luz solar directa.
Imagen | Freepik/valeria_aksakova
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