Juegan un papel esencial en la formación de la fruta, pero puede ser desagradable al comerlos
La piel del plátano es comestible pero nadie en su sano juicio se la zampa tal cual en crudo. Más debate puede generar lo que se esconde entre esa cáscara y la propia fruta, una especie de hilos que, cuando se quedan adheridos a la pulpa y destacan demasiado, casi todo el mundo quita. Hasta los monos.
Hay que reconocer que la visión, tacto y textura de esos hilitos, hebras o fibras es poco agradable e interrumpen en cierta manera el placer de saborear un plátano, con su pulpa más o menos cremosa y suave. Quizá ni nos diéramos cuenta si lo comiéramos a ciegas, pues a menudo están muy adheridas, pero cuando sobresalen un poco y cuelgan despiertan las manías y causan un rechazo casi visceral. A los hábiles monos tampoco les gustan demasiado y son maestros en quitarlas.
No sabemos si la mayoría de monos son también tiquismiquis o maniáticos, pero lo que no son es tontos. Esa especie de hilos son ricos en taninos, por lo que tienen un sabor ligeramente amargo y, sobre todo, dejan una sensación áspera en la boca, especialmente en torno a la lengua. Si un animal puede escoger comer solo la parte más sabrosa de un alimento, lo hará, como hacemos los humanos.
Qué son realmente y cómo se llaman
Todo en la naturaleza tiene nombre, y esos hilos se denominan floemas. Son un tipo de haz vascular que, en botánica, juegan un papel clave en los tejidos de las plantas. Digamos que son algo así como nuestras arterias y venas, pues transportan los nutrientes que necesita una planta para crecer y desarrollarse correctamente.
Los floemas (del griego φλοιός, 'corteza') son unas redes de tejidos formados por células que, junto a la acción de los xilemas, distribuyen el agua, los minerales, azúcares y otros nutrientes que se obtienen a través de la fotosíntesis a todas las partes de la planta. Necesitamos que el plátano tenga esos hilitos y que hayan funcionado bien para poder disfrutar de una fruta hermosa y sabrosa.
Se pueden comer sin ningún problema y no tienen mayor efecto que esa sensación de aspereza que ya hemos mencionado, semejante a la que provoca la bromelina de la piña al entrar en contacto con nuestra saliva. La pega es que, si los desechamos, estaremos también desperdiciando una valiosa fuente de nutrientes, pues los floemas son ricos en fibra y vitaminas y minerales como el potasio.
En el caso de que solo te moleste un poco su aspereza, puedes evitarla si sueles comerte el plátano mezclado con yogur, leche, queso fresco, triturado en un batido o incluso sobre pan. Pero si la mera visión de los hilos del plátano te produce rechazo, deséchalos sin vergüenza como haría un mono; vas a obtener muchos más beneficios comiéndote la fruta en sí misma. Simplemente procura no desperdiciar parte del plátano al retirarlos.
Imágenes | Freepik/pvproductions
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