
El divulgador sanitario recuerda que el calor, el sudor o dormir con mascotas pueden hacer que la ropa de cama acumule antes suciedad, ácaros y microorganismos
Cambiar las sábanas no solo tiene un impacto en la sensación de limpieza o en el aspecto del dormitorio. También influye en la higiene del lugar donde pasamos cerca de un tercio de nuestra vida. Aunque a simple vista parezcan limpias, cada noche acumulan sudor, células muertas, grasa corporal y otros residuos que terminan impregnando el tejido.
Durante los meses de verano este proceso se acelera. Las altas temperaturas favorecen una mayor sudoración mientras dormimos y la humedad crea un entorno propicio para la proliferación de ácaros y otros microorganismos.
Sobre este asunto ha hablado el farmacéutico y divulgador Álvaro Fernández en el programa Directo al Grano, de RTVE, donde explica cuál es la frecuencia más recomendable para renovar la ropa de cama y en qué casos conviene hacerlo con mayor frecuencia.
Una vez por semana, como norma general
Según señala el experto, lo recomendable es cambiar las sábanas cada siete días o, como máximo, cada diez. Sin embargo, insiste en que esta recomendación no sirve para todo el mundo. "Hay matices importantes", advierte.
Fernández explica que quienes duermen con perros o gatos deberían renovar las sábanas con mayor frecuencia, ya que el pelo, la suciedad y los alérgenos se acumulan mucho más rápidamente sobre los tejidos.
Lo mismo ocurre con las personas que sudan abundantemente durante la noche o con quienes sienten calor incluso fuera de los meses de verano. En estos casos, el farmacéutico considera aconsejable no esperar una semana completa para cambiarlas.
Airear la cama también importa
Además del lavado periódico, el especialista recuerda la importancia de airear la cama todos los días antes de hacerla. Durante la noche se acumulan humedad, sudor y células muertas que, si quedan retenidas entre las sábanas, favorecen la aparición de ácaros y bacterias. Dejar que la ropa de cama se ventile unos minutos ayuda a eliminar parte de esa humedad y contribuye a mantener un entorno más higiénico.
"No hay nada como dormir entre sábanas limpias", resume el farmacéutico, recordando que pequeños hábitos como cambiar la ropa de cama con regularidad y ventilar el dormitorio pueden mejorar tanto la higiene como la calidad del descanso.
Fotos | @farmaceuticofernandez/Tik Tok y Pexels/Jaymantri
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