Cómo desatascar el fregadero con vinagre caliente sin usar otros productos

La solución ayuda a disolver restos de comida y grasa acumulada 

Joana Costa

Editor

El fregadero suele dar señales antes de atascarse del todo. El agua empieza a ir más lenta, aparecen burbujas al desaguar y, en algunos casos, un olor poco agradable que delata acumulación interna. Como resaca tras días de fiestas, con más uso de cocina y más grasa circulando por las tuberías, es un problema bastante habitual.

Ante esta situación, muchas personas recurren directamente a productos químicos de fuerte potencia. Son rápidos, sí, pero también pueden dañar las tuberías con el uso continuado y no siempre solucionan el problema de fondo. Por eso, los trucos domésticos, más suaves, vuelven a ganar protagonismo.

Uno de los más sencillos y efectivos utiliza solo vinagre caliente, sin mezclas ni reacciones agresivas. El vinagre actúa como desengrasante natural y, al calentarse, aumenta su capacidad para reblandecer los restos adheridos a las paredes del desagüe.

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Calentar al microondas

El primer paso es retirar el agua acumulada del fregadero, si la hay. A continuación, se calienta el vinagre en un cazo o en el microondas. Es importante que esté muy caliente, pero sin llegar a hervir, para evitar vapores excesivos y que el ácido acético pierda eficacia.

Una vez caliente, se vierte lentamente directamente por el desagüe. El calor ayuda a disolver la grasa solidificada y el ácido acético del vinagre actúa sobre los restos orgánicos acumulados. Verterlo despacio permite que el líquido se mantenga más tiempo en contacto con las paredes internas de la tubería.

La mayoría de los atascos leves del fregadero no se deben a objetos sólidos, sino a grasa solidificada de aceites, mantequillas y restos de salsas que se adhiere a las paredes de la tubería. Cuando el vinagre está caliente, eleva la temperatura, haciendo que esa grasa pase de estado sólido a más blando o semilíquido y se desprende con mucha más facilidad.

Dejar actuar

Tras añadir el vinagre, conviene no abrir el grifo durante al menos 15 o 20 minutos. Ese tiempo de reposo es clave para que el vinagre haga su trabajo de la mano de la temperatura y vaya deshaciendo la acumulación interna sin necesidad de empujarlo con agua fría.

Pasado ese tiempo, se enjuaga con abundante agua muy caliente. Este paso final arrastra los restos reblandecidos y mejora notablemente el drenaje. En muchos casos, el cambio se nota de inmediato.

Combinar con detegente

Si se quiere reforzar el efecto, el vinagre caliente puede combinarse con una pequeña cantidad de detergente lavavajillas, repitiendo la operación y añadiéndolo justo antes del vinagre. El jabón ayuda a emulsionar la grasa y facilita que se desprenda, sin generar reacciones ni residuos. Cada uno actúa en una dirección.

Este método funciona especialmente bien como mantenimiento preventivo. Aplicarlo una vez al mes reduce la acumulación de grasa y evita que los atascos lleguen a ser graves. Eso sí, conviene acompañarlo de buenos hábitos, como no verter aceites ni restos sólidos por el fregadero.

Sencillo, económico y respetuoso con las instalaciones, el vinagre caliente es una solución doméstica eficaz cuando el problema empieza, sin necesidad de recurrir a productos agresivos ni mezclas innecesarias.

Fotos | Pexels

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