Cómo limpiar el horno sin esfuerzo y sin olor usando métodos caseros

Vapor, bicarbonato o vinagre funcionan por separado para retirar grasa acumulada sin frotar en exceso

Joana Costa

Editor

Después de diciembre, el horno suele quedar como un pequeño campo de batalla. Más usos de lo habitual, platos contundentes y grasas que se van fijando con el calor hacen que limpiarlo dé pereza solo de pensarlo. La buena noticia es que no hace falta recurrir a productos específicos ni a combinaciones complicadas.

Existen métodos caseros eficaces que funcionan de forma independiente y permiten limpiar el horno sin malos olores y con mucho menos esfuerzo. La clave está en elegir uno y aplicarlo bien, respetando tiempos y temperaturas.

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Aliarse con el vapor

El primer aliado es el vapor. Colocar una bandeja apta para horno con agua caliente en el interior y encenderlo a temperatura media durante unos 10–15 minutos ayuda a ablandar la grasa incrustada. El calor húmedo reblandece los restos y facilita su retirada posterior.

Una vez apagado el horno y cuando esté templado, basta con pasar un paño húmedo o una esponja suave. En muchos casos, este paso ya elimina gran parte de la suciedad sin necesidad de frotar ni usar productos adicionales.

Pasta de bicarbonato

Si la grasa está más adherida, el bicarbonato es una alternativa eficaz por sí solo. Mezclado únicamente con agua hasta formar una pasta, se aplica sobre las zonas sucias del interior del horno. No daña el esmalte y actúa como desincrustante suave.

Dejar actuar esta pasta entre 30 y 45 minutos permite que la suciedad se desprenda con facilidad. Después, se retira con un paño húmedo. Si quedan restos, se puede repetir el proceso sin riesgo para el electrodoméstico.

Pulverizar vinagre

El vinagre blanco, por su parte, es una opción distinta y alternativa a la anterior, especialmente útil para eliminar olores y grasa ligera. Pulverizado diluido en agua sobre las paredes del horno ya limpio o semilimpio, ayuda a neutralizar aromas persistentes sin dejar rastro químico.

Este método es ideal como mantenimiento o tras una limpieza previa, ya que refresca el interior y evita que los olores se acumulen tras varios usos seguidos.

Bandejas y rejillas, por inmersión

Las rejillas y bandejas conviene limpiarlas aparte. Sumergirlas en agua muy caliente con jabón neutro durante un rato permite que la grasa se desprenda casi sola, reduciendo el esfuerzo y evitando estropajos agresivos.

Usando vapor, bicarbonato o vinagre de forma independiente, el horno puede mantenerse limpio sin olores fuertes ni productos abrasivos. Se trata de métodos sencillos, económicos y eficaces que convierten una tarea pesada en algo mucho más llevadero.

Fotos | AI/Gemini y Pexels

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