Un experto en droguería lanza tres advertencias sobre el amoníaco: “No es desinfectante y nunca debe mezclarse con lejía”

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Hay tres errores muy habituales al utilizar este producto de limpieza y algunos pueden resultar peligrosos para la salud

Joana Costa

Editor

El amoníaco lleva décadas formando parte de los productos de limpieza más utilizados en muchos hogares, aunque en muchos casos se desconozca realmente cuales son sus extremos.

Su eficacia para eliminar grasa y suciedad hace que siga siendo un habitual en cocinas, baños o cristales. Sin embargo, también es uno de los productos que más precauciones requiere durante su uso.

Así lo explican desde la droguería madrileña Ancar 3 en un vídeo publicado en TikTok, donde resumen los tres errores más frecuentes que, según aseguran, conviene evitar al utilizar amoníaco.

1. El amoníaco no es un desinfectante

La primera advertencia desmonta una creencia bastante extendida. "El amoníaco no es desinfectante, aunque huela mal", explica. Aunque es un excelente limpiador para eliminar grasa y suciedad, el olor intenso del amoníaco no significa que elimine virus, bacterias u otros microorganismos como sí hacen los productos formulados específicamente para desinfectar.

2. Nunca debe mezclarse con lejía

El segundo consejo es el más importante desde el punto de vista de la seguridad. "No lo mezcles con lejía. Si lo haces vas a liberar cloramina y la mezcla es muy tóxica. Mucho cuidado", advierte.

Además, recuerda que tampoco conviene combinar el amoníaco con otros productos de limpieza sin conocer previamente su composición, ya que algunas mezclas pueden provocar reacciones químicas peligrosas o liberar gases irritantes.

De hecho, el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) advierte de que mezclar determinados productos químicos de limpieza puede generar gases tóxicos capaces de irritar gravemente las vías respiratorias y los ojos, por lo que siempre recomienda seguir las instrucciones del fabricante.

3. Evita utilizarlo con agua muy caliente

La tercera recomendación también tiene que ver con la seguridad. "No lo utilicemos con agua caliente. Aunque haga ilusión que salga ese humo, lo que estáis haciendo es evaporar el producto, que es muy volátil", explica.

Al aumentar la temperatura, el amoníaco se evapora con mayor facilidad y sus vapores pueden concentrarse en el ambiente, incrementando el riesgo de irritación respiratoria y ocular. Por ello, aconseja utilizarlo con agua templada, suficiente para facilitar la limpieza sin favorecer una evaporación excesiva.


Cómo utilizar el amoníaco de forma segura

Los expertos recuerdan que este producto debe emplearse siempre en espacios bien ventilados, utilizando únicamente la cantidad necesaria y evitando cualquier mezcla con otros limpiadores, especialmente con lejía. Además, es importante respetar las indicaciones del fabricante y mantener el producto fuera del alcance de los niños.

Utilizado correctamente, el amoníaco sigue siendo un aliado muy eficaz para eliminar grasa y suciedad, pero un uso inadecuado puede convertir una tarea doméstica habitual en un riesgo innecesario.

Fotos | @ancar.3/Tik Tok y Anna Shvets

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