Una mala colocación reduce su eficacia y acelera su desgaste, aparte de provocar algún quebradero de cabeza muy evitable
Las pastillas de gel o de ambientador en colgadores para el inodoro son uno de esos productos que se colocan sin planteárselo demasiado: se ponen casi por inercia y con poca lectura de instrucciones. Al fin y al cabo, no parecen tener vuelta de hoja. Se abren, se enganchan y se da por hecho que funcionarán correctamente, sin prestar demasiada atención al lugar exacto donde se colocan.
Con el paso del tiempo, algunos usuarios detectan que duran menos de lo esperado o que apenas limpian y perfuman. En la mayoría de casos, el problema no está en el producto, sino en la forma en que se utiliza.
Ciertamente, una colocación incorrecta hace que las pastillas se disuelvan demasiado rápido y pierdan eficacia en pocas descargas. Y ahí es donde cobra importancia ese gesto inicial de ubicarlas en un lugar determinado o de una determinada manera.
En pleno chorro
El error más habitual es situarlas justo bajo el chorro directo de agua al accionar la cisterna. En ese punto, el producto se desgasta de forma irregular y se consume en muy poco tiempo, pues, como las cataratas del Niágara, arrasan con estas.
En cambio, la recomendación que suelen aclarar los fabricantes en sus envases pasa por colocarlas en una zona del interior de la taza donde el agua circule, cerca de la descarga, pero no justamente debajo, siempre que se trate de colgadores y no de pastillas (que en ese caso van directamente dentro de la cisterna). Así, la disolución es progresiva y el efecto se mantiene durante más días, evitando problemas.
Lógicamente, este sistema permite una liberación más constante del producto, tanto en limpieza como en aroma, evitando picos intensos al principio y ausencia total al final.
Además, si se ponen en un lugar donde el agua circula hacia otras direcciones se reduce la acumulación de residuos químicos en un solo punto, lo que ayuda a conservar mejor la cerámica del inodoro.
Se trata, sin duda, de un gesto mínimo que permite aprovechar mejor el producto y evitar un gasto innecesario, así como un vertido constante al medio ambiente que lo único que hace es gastar más y más deprisa.
Cuidado con tener que llamar al fontanero
Aparte, y al contrario de lo que muchos gurús del orden prodigan en redes sobre la necesidad de poner la pastilla en el centro de la descarga (bajo la cornisa que muchos modelos de wc no tienen) para que se gaste de forma uniforme, son muchos los que recuerdan malas experiencias con este tipo de colocación.
La pesadilla que algunos relatan pasa por el desenganche de la pastilla debido a la potencia de la descarga del wc sobre las pastillas y el consiguiente embozo del baño, para el que hay que contar con la asistencia de un profesional y sus honorarios.
Fotos | Pexels
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