
Las bebidas de frutas comerciales no siempre son tan saludables como prometen, por eso es más recomendable hacerlas caseras
Las bebidas a base de frutas son muy populares en todo el mundo, especialmente en los países latinoamericanos, donde existe una gran tradición ligada a los productos locales. La industria ha llenado el mercado de versiones envasadas, pero, como advierten asociaciones de consumidores como Profeco, las versiones caseras son más recomendables. Los licuados o smoothies son más saludables que los jugos, pero pueden surgir dudas a la hora de escoger fruta natural o congelada.
Precisamente con la moda estadounidense de los smoothies es cuando nos hemos acostumbrado a más a preparar estas bebidas con fruta congelada, pues casi es la norma en su fórmula más original. Del inglés smooth, suave, se diferencian así de los milkshakes, los batidos más corrientes y más líquidos, que en su base primigenia tienen una parte láctea o alternativa vegetal.
Un smoothie es más espeso, más denso y cremoso, pero de textura melosa y suave, casi como unas natillas, pero para poder beber con una pajita, cañita o popote.
¿Es obligatorio usar fruta congelada para hacer un buen licuado? ¿Mejora de verdad la textura? ¿Pierden sabor respecto a la fruta natural? ¿Son más o menos saludables?
La ingeniera industrial y experta en cocina Swetha Sivakumar, de Serious Eats, ávida consumidora de smoothies, se planteó estas dudas y decidió poner las dos fórmulas a prueba para comprobar si realmente la fruta congelada es mejor.
Sivakumar cuenta que acostumbra a recurrir a las frutas congeladas por pura practicidad; se levanta por la mañana y solo tiene que abrir el congelador y echar la mezcla de frutas que prefiera en su batidora directamente. “Es práctica, está disponible todo el año y crea bebidas espesas y heladas sin diluirlas con hielo adicional”, comenta, señalando además que, si son comerciales, tiene la garantía de que se han congelado con la fruta en su momento óptimo de maduración.
Ahora bien, cuando llega la temporada natural de cada fruta, la lógica nos indica que habría que dejar las congeladas a cuando no estén disponibles. Pero no está tan claro si son realmente la mejor opción, ya que depende de muchas variables.
Cómo afecta a la textura, sabor y color
Para su estudio, preparó licuados con bayas, las más populares a la hora de hacer smoothies: fresas, frambuesas y arándanos, usando 50 g de cada fruta, con 25 g de agua, tanto en versión fresca como congelada. También puso a prueba licuados con plátano, otra fruta muy común en estas bebidas, tanto por separado como combinándolo con fresas. Y comparó todas las variables en cada caso.
La fruta congelada produce licuados más espesos y cremosos, pero también más homogéneos y más suaves. Esto se debe a que tienen cristales de hielo que ablandan la fruta y producen burbujitas de aire al licuarse con la batidora, aumentando así la cremosidad, casi con textura viscosa. Los licuados de fruta natural se vuelven más líquidos rápidamente, incluso si se añade hielo a la batidora, porque al derretirse el jugo de la fruta y el agua se separan de los sólidos.
La oxidación afecta al color, pero no hay cambios significativos entre frutas frescas y congeladas, siempre que usemos frutas con colores vivos intensos, que se vinculan a un contenido rico de vitaminas antioxidantes y flavonoides. El plátano sí se oscurece más rápido, es decir, se oxida. El plátano congelado retrasa ligeramente el pardeamiento, pero, al final, provoca que ambos smoothies, de fruta fresca o congelada, pierdan color y también sabor si se dejan reposar mucho tiempo.
En cuanto al sabor, las frutas congeladas casi siempre son la mejor apuesta, al menos, la más fiable. Puesto que la industria usa frutas cosechadas en el mejor momento de su maduración, y aplica tratamientos profesionales de ultracongelación que mantienen sus propiedades casi intactas, siempre van a tener un nivel bueno de sabor. Pero las frutas frescas dependen mucho de la suerte que tengas en el mercado, la temperatura ambiente, cuánto tardes en hacer el batido, etc. Solo si consigues fruta fresca de sabor excepcional, es la mejor opción.
En conclusión
Si lo que buscas es un licuado tipo smoothie, espeso, muy frío, cremoso y homogéneo, con garantías de un gran sabor y con todas las propiedades de la fruta, apuesta por frutas congeladas. Son prácticas y puedes encontrarlas todo el año, y se conservan durante mucho tiempo.
Sin embargo, si prefieres licuados algo más ligeros, como un jugo enriquecido con pulpa de fruta, puedes usar la fruta natural fresca de temporada que encuentres en el mercado. Así puedes elegir, además, la que más te guste al momento; si la pruebas al natural antes de triturarla, sabrás si está rica de verdad y mejor sabor tendrá tu bebida.
Como tercera opción, combina frutas naturales y congeladas para tener lo mejor de ambos mundos, un licuado espeso, pero más ligero, con la fruta de estación que tu frutería de confianza te ofrezca en cada momento.
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