Del contenedor a la mesa

Esta vez no os traigo noticias sobre el restaurante de moda o el último descubrimiento gastronómico. Es algo que llevo viendo mucho tiempo, preocupantemente cada día más. Tanto en los contenedores de los mercados de las grandes ciudades, como en los de los pequeños supermercados de pueblo, cada día hay más gente que realiza su particular compra de esta manera, llevando comida del contenedor a la mesa.

Aquí no hay estanterías ni largos pasillos, y la pescadería habitualmente termina siendo también una improvisada carnicería. En Mercamadrid, por ejemplo, la actividad de compra venta termina sobre las 9 de la mañana, es entonces cuando las calles se llenan de otras personas, gente que no busca ni comprar ni vender.

Se pueden ver dos tipos de perfiles, el del que aprovecha todo lo que coge para venderlo a precio de saldo y sacarse unas perrillas, y el del que lo necesita para llevarse algo a la boca. En este último grupo se encuentran personas en paro, inmigrantes, pensionistas y cada vez más familias que antes vivían cómodamente.

Esto es lo realmente preocupante, la situación en la que se encuentran tantas personas y se ven obligadas a subsistir de este modo. Pero también me surgen muchas preguntas a colación de las últimas noticias que veo en los medios.

Hay movimientos, a nivel local o provincial, de grupos organizados de personas para dar a conocer el despilfarro de alimentos de la sociedad de consumo. Hace escasos días, en Lavapiés, Madrid, se organizaba una cena compuesta exclusivamente de productos rescatados en perfecto estado de la basura.

También en Madrid, en la zona de Carabanchel, se organizan comidas y cenas de este tipo, e incluso han abierto un comedor social recuperando comida de los contenedores de una conocidísima cadena de supermercados.

Pero también existen organizaciones oficiales. A nivel europeo, incluída España, existen los Bancos de Alimentos, que son organizaciones sin ánimo de lucro basados en el voluntariado, y cuyo objetivo es recuperar excedentes alimenticios de nuestra sociedad, y redistribuirlos entre las personas necesitadas para evitar su desperdicio. En España existen cincuenta bancos de alimentos que están integrados en la Federación Española de Bancos de Alimentos (FESBAL).

No entregan comida directamente a los necesitados, si no a instituciones caritativas y de ayuda social oficialmente reconocidas. Se puede colaborar individualmente como voluntarios o con ayuda económica, y por parte de las empresas, con la donación de alimentos y medios materiales como el transporte.

Aunque es cierto que algunos comerciantes se deshacen o donan parte de los productos que a ellos no les sirven, sabiendo que pueden estar tirando lo que puede ser el menú de alguna familia, otros, que también son conscientes de ello, procuran ponerlo realmente difícil a esas personas, actuando como el que rompe algo cuando lo va a tirar, para que otro no lo pueda aprovechar, sólo que en esta ocasión estamos hablando de comida.

Siempre ha existido quien ha reciclado lo que otros han tirado, quien ha encontrado verdaderos tesoros entre escombros, pero ¿Hay mayor tesoro que algo que poder llevarse del contenedor a la mesa cuando uno tiene hambre?

Imágenes | Antonio Campos | Bichuas
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