El 'pytt i panna' es perfecto para dar de comer a un regimiento sin complicarte
Cuando uno va cumpliendo años, va reemplazando a sus referentes culturales hasta comprobar cómo, en algunos países, cambia por completo aquello que imaginábamos de ellos y lo que finalmente han acabado siendo. Si tienes cierta edad, es posible que tus primeros contactos con Suecia fueran ABBA, Roxette o Ace of Base.
Si tienes algunos años más, quizá pensaste antes en aquellas famosas suecas a las que se refería José Luis López Vázquez en las películas de los años 60. Pero, si eres algo más joven, es bastante probable que tu principal referente cultural sobre Suecia sea IKEA.
Nos ha cambiado la vida y, en cierto modo, también nos ha abierto la puerta a una gastronomía que prácticamente no conocíamos. La sueca tiene en sus albóndigas una de sus grandes razones de ser, pero no son las albóndigas al estilo sueco de lo que venimos a hablar hoy, sino de otra receta muy ilustre de su cocina y bastante más fácil, aunque el nombre se las traiga. Porque, al final, no deja de ser un plato de patatas con salchichas con el que puedes dar de comer a tus hijos, al vecino y a todo el que se arrime con muy poco esfuerzo.
El nombre es pyttipanna, o pytt i panna, que literalmente viene a significar algo así como “trocitos en sartén”, así que la receta ni miente ni engaña. Y tiene algo de universal, más incluso que el mítico Chiquitita de ABBA. Para prepararla solo necesitas unas pocas patatas, media cebolla, salchichas frescas, salchichas tipo Frankfurt, un poquito de aceite, sal, pimienta negra y, si quieres, un par de huevos.
El plato se sirvió durante mucho tiempo en los restaurantes de Ikea en España e, incluso, se llegó a vender congelado en la tienda de alimentación, pero hace unos años desapareció. Pero, si quieres probarlo, su preparación no tiene ningún misterio.
La fiesta empieza con sencillez: simplemente hay que cocer un poco las patatas hasta que estén al dente, para no pasarnos de cocción. Va a depender del tipo de patata que usemos y de su tamaño, pero podemos calcular unos 25 o 30 minutos. Cuando las hayamos dejado enfriar, las pelamos y las cortamos en piezas de bocado, y seguimos con el resto de la receta.
Picamos la cebolla y, en un fondo de aceite, la sofreímos un poco hasta que esté tierna. Incorporamos las patatas y removemos. Mientras tanto, retiramos la piel a las salchichas frescas, las cortamos en cuatro trozos y formamos bolitas pequeñas.
En otra sartén, calentamos un poco de aceite y salteamos tanto esas bolitas de salchicha fresca como las salchichas Frankfurt, cortadas en láminas. Cuando estén listas, las echamos a la sartén donde tenemos las patatas, rehogamos todo junto y dejamos que se integren los sabores.
Un par de minutos más y rematamos el plato. Puedes terminarlo con un poco de perejil fresco y también, si te apetece, añadir un par de huevos fritos, como sucede en recetas como los huevos a la flamenca o los huevos al plato. Hay también quien le añade remolacha. Pero eso ya va al gusto. Sea como sea, tendrás una receta muy sueca, muy barata y muy fácil.
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