En Segovia son muy poco dados a experimentar con el judión, pero es una legumbre brutal, que admite todo tipo de combinaciones
En Semana Santa me escapé a Gredos y aproveché para pasarme por el Barco de Ávila, un pueblo que tiene fama por sus legumbres. Y yo, que no puedo evitarlo, salí de una tienda con un paquete de judiones bajo el brazo. Merecen mucho la pena porque tienen una piel finísima y una textura tan mantecosa que se deshace en la boca.
Tenía claro que, siendo un producto tan bueno, no quería hacer el típico guiso de siempre. En el congelador suelo acumular cabezas y cáscaras de langostinos para hacer caldos, así que decidí juntarlo todo y añadirle un toque de curry rojo tailandés. Parece una mezcla rara, pero el punto del marisco con el picante y la textura del judión han encajado sorprendentemente bien.
La noche anterior pon los judiones a remojo. Al día siguiente, lo primero es pelar los langostinos, retirar el intestino negro y reservarlos. Las cabezas y las cáscaras son la base de todo el sabor en esta receta. Puedes aprovechar también para usar las que tengas acumuladas en el congelador, porque es algo que merece la pena hacer siempre: las vas guardando en una bolsa hasta que tienes cantidad suficiente para un guiso como este.
Con 100 ml de aceite, infusiona las cabezas y las cáscaras a fuego suave. Cuando esté listo, retira y reserva ese aceite para el final. En esa misma olla, añade agua hasta cubrir y cuece las cabezas y cáscaras unos 30 minutos. Así consigues un caldo de langostino concentrado con el que se va a cocinar todo.
Mientras el caldo se hace, pica la cebolla y, en otra olla, marca los langostinos pelados a fuego fuerte, vuelta y vuelta. Resérvalos. En esa misma olla, sofríe la cebolla hasta que empiece a estar translúcida. Aquí añade la pasta de curry rojo y sofríe todo junto un par de minutos para despertar los aromas. Si quieres rebajar el picante, puedes mezclar el curry con un poco de concentrado de tomate, pero en cualquier caso este paso es importante porque el sofrito necesita ese calor y la grasa para soltar todo su sabor.
Cuela el caldo de langostinos y añádelo a la olla con el curry y la cebolla. Mezcla bien para que se disuelva todo y añade los judiones escurridos. A partir de aquí toca tener paciencia: cocina a fuego medio-bajo entre una hora y una hora y media, hasta que estén blandos. Recuerda no remover con cuchara. Para que no se peguen al fondo y no se rompan, mueve la olla entera con movimientos circulares.
Cuando los judiones ya estén tiernos es el momento de probar y rectificar de sal. Ten en cuenta que la pasta de curry ya suele ser salada y el caldo de las cabezas tiene mucha intensidad así que probablemente no necesites mucha cantidad. Incorpora los langostinos marcados y añade un poco de leche de coco. Aquí no es protagonista, solo redondea el sabor y suaviza el picante.
Para servir, termina con unas gotas del aceite de langostinos que hiciste al principio y un poco de perejil por encima. Y como todo buen guiso, al día siguiente está mejor.
Con qué acompañar los judiones
Este plato es tan contundente que no necesita ningún añadido. Puedes, eso sí, servir el plato junto a unas piparras en vinagre, que siempre le van bien a este tipo de platos de cuchara contundentes.
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