
Hay una razón científica por la que ambos ingredientes no se llevan tan bien en el plato
Tomate y pepino es una combinación tan habitual para improvisar una ensalada rápida o un gazpacho que muchas veces se prepara de manera automática. Sin embargo, esta unión no es la más feliz. Aunque ambos ingredientes son beneficiosos por separado, sus ritmos digestivos son tan opuestos que mezclarlos puede afectar el tracto digestivo y la absorción de sus propias vitaminas.
Quien advierte sobre estos problemas es Stéphanie Drieu, dietista de ICI Belfort-Montbéliard. La experta explica que, debido a este choque de ritmos, los azúcares y las fibras de los alimentos atrapados en el estómago comienzan a fermentar antes de tiempo. Este fenómeno es el responsable directo de que muchas personas experimenten molestias justo después de comer estos ingredientes, manifestándose en forma de gases, hinchazón abdominal o digestiones pesadas, algo que afecta especialmente a quienes tienen un intestino sensible.
A pesar de lo que dice la ciencia, la combinación de tomate y pepino es muy popular en el Mediterráneo y Oriente Medio. El ejemplo más acorde es la ensalada griega donde se acompaña de queso feta, aceitunas y cebolla o, en su versión triturada, del gazpacho andaluz. En estas recetas, el secreto para que no sienten mal coincide precisamente con el truco de los expertos: el uso generoso de un buen aceite de oliva virgen extra, vinagre o zumo de limón, y abundantes hierbas aromáticas.
Las grasas saludables del aceite de oliva ayudan a que el cuerpo absorba mucho mejor el licopeno (el antioxidante del tomate), mientras que las hierbas frescas aportan un extra de enzimas digestivas y vitaminas que compensan cualquier pérdida durante la digestión.
Imagen | Unsplash: Ivan Dostál
En DAP | Ensalada de tomate
En DAP | Ensalada de pepino
Ver todos los comentarios en https://www.directoalpaladar.com
VER Comentarios