Una polémica aviva el debate en Alemania e Italia sobre los derechos de los animales cuando hieren mortalmente a un ser humano
Polémica, peculiar, y cuanto menos, aparentemente paradójica. Así se puede calificar la declaración de una asociación ecologista alemana que dice, respaldan medios locales, preferir que un oso sea sacrificado tras atacar a un humano a que acabe siendo prisionero en un refugio.
El dilema no está exento de razones, aunque las maneras puedan parecer algo bruscas, pero hay un trasfondo naturista tras una opinión tan aparentemente drástica: ¿merece el oso ser 'encerrado' en un refugio?
A juicio de la asociación Stiftung für Bären, una organización alemana en defensa de la naturaleza, especialmente de los osos, pero también de lobos y otros mamíferos, especialmente predadores, esa pretendida cárcel no es la solución. No siempre, o no en todos los casos, pero conviene explicar el porqué del razonamiento antes de creer que estén a favor de matar sistemáticamente a los osos 'peligrosos' en vez de llevarlos a un refugio.
El precedente. En julio de 2023, una osa de 20 años de edad mató a un senderista italiano de 26 años en el Trentino, en el norte de Italia. JJ4, que es el nombre del animal, tras dos años de pleitos llevados a cabo por la justicia transalpina, fue trasladada el pasado 20 de julio al refugio que Stiftung für Bären tiene en la Selva Negra alemana, concretamente en Baden-Wurtemberg, para osos y lobos.
Lo que a priori parece una solución lógica y loable (mantener a la osa con vida) es, sin embargo, una diatriba para la asociación y los propios conservacionistas que, en general, lamentan que "las personas no piensen en la osa".
Pero, ¿qué significa pensar en los osos? Pues, en palabras de Adrien Spisser, miembro de la asociación Ferus, una organización alsaciana que defiende a los grandes predadores, la respuesta, repetida por France Info, es clara: "El animal no podrá cazar. No tendrá contacto con sus congéneres y no podrá reproducirse: no lo va a comprender".
Se refiere así a que, tras 20 años en libertad y campando a sus anchas, JJ4 va a vivir en un refugio de apenas una hectárea. Lo lamenta, igualmente, Leona Köver, de la propia asociación Stiftung für Bären: "Para un oso que ha vivido toda su vida en la naturaleza, es un horror absoluto vivir en un refugio".
En este sentido, denuncian que hay un debate político intenso y que las personas no piensan en los osos y que, en este caso particular, "habría sido mejor que hubiera sido abatida", relataba Köver sobre el destino final de JJ4. "Habríamos preferido que ella muriera en la naturaleza. Ahora ella debe vivir y morir en cautividad", lamenta.
"Parece menos chocante dejar morir al oso de viejo que matarlo", afirmaba también Adrien Spiesser. Sin embargo, la polémica sigue en el aire, a expensas de ver cuántos años más acaba viviendo JJ4 en su confinamiento humano, constreñida en apenas una hectárea, cuando hasta hace un par de años había gozado de cientos de kilómetros de bosque.
En el aire, como es evidente, las eternas dudas que siembran algunos países europeos sobre la conveniencia de limitar las poblaciones de osos, sobre todo cuando tras cierto tiempo se produce algún incidente fatal con humanos. En los últimos años, países como Hungría, Eslovenia o Eslovaquia han saltado a la palestra por polémicas medidas de control de la especie que no contentan ni a los cazadores ni a los ecologistas.
Imágenes | wirestock /
En DAP | Eslovaquia matará a 350 osos, el 30% de su población, tras un ataque mortal a un senderista
En DAP | Comer oso entre volcanes: una noche única entre Canarias y Eslovenia con tres estrellas Michelin
Ver todos los comentarios en https://www.directoalpaladar.com
VER Comentarios