Aunque los gases son sanos y forman parte del proceso digestivo, no es normal sufrirlos constantemente y con dolor
Quienes los padecemos casi a diario sabemos lo molestos e incluso incapacitantes que pueden llegar ser. Los gases son algo común dentro de un proceso digestivo normal, incluso se consideran algo sano, pero también pueden ser el síntoma de que algo no va bien. Cuando la hinchazón abdominal es constante, muy abultada e incluso llegando a ser dolorosa, podría ser una señal para consultarlo con un profesional.
Así lo advierte el médico Alexandre Olmos, especializado en medicina interna y deportiva, así como en manejo del riesgo cardiovascular. Divulgador de salud y nutrición en redes sociales, hace mucho hincapié en el cuidado del sistema digestivo, y recomienda prestar atención a los gases cuando sean demasiado frecuentes y molestos.
"Los gases no son solo algo molesto o vergonzoso, son una señal fisiológica de que tu sistema digestivo puede estar alterado; y muchas veces, el primer síntoma de que algo no va bien en tu intestino", comenta en una de sus publicaciones.
La hinchazón abdominal constante que además genera dolor o va acompañada de flatulencias con muy mal olor podrían indicar que la microbiota intestinal está desequilibrada, con un exceso de bacterias que fermentan e impiden la absorción de los nutrientes de los alimentos. Y esto puede deberse a causas diversas que conviene revisar con un profesional médico para localizar el problema mayor y tratarlo correctamente.
Como también explican desde la Academia Española de Nutrición y Dietética, los gases, si no se eliminan de forma normal en una digestión natural, pueden indicar problemas como intolerancias alimentarias o patologías más complejas como el SIBO. El sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado es una causa frecuente de que la comida no nos siente bien, generando muchos gases y hasta dolor o diarrea, pudiendo afectar también al bienestar emocional o a la fatiga.
Otras causas de ese exceso no sano de gases puede ser la inflamación crónica -que también se puede producir sin sufrir gases, no están siempre unidos-, patologías como la enfermedad de Crohn, colon irritable, diverticulitis, etc. Seguir una una dieta FODMAP, que limita los hidratos de carbono fermentables, puede dar pistas para conocer qué hay detrás de esos síntomas si el paciente experimenta mejoras tras seguirla durante un tiempo.
En cualquier caso, conviene consultar siempre con profesionales sanitarios antes de autodiagnosticarse o seguir tratamientos sin supervisión médica. A veces, los gases se producen simplemente por comer demasiado rápido o en épocas de estrés y ansiedad, siendo por tanto síntoma de otro problema que convendría tratar si persiste en el tiempo.
Imágenes | Freepik/katemangostar - Alexandre Olmos
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