Ni la báscula, ni el índice de masa corporal revelan el riesgo cardiovascular oculto: “Al corazón le importa más tu cintura que tu peso”

Medico

Un nuevo estudio refuerza la tesis de que el perímetro de la cintura de una persona es un mejor indicador del riesgo de enfermedad cardiovascular que el IMC

Liliana Fuchs

Editor

La comunidad científica lleva años advirtiendo de la escasa fiabilidad que tiene el índice de masa corporal o IMC (BMI por sus siglas en inglés) para medir la obesidad y el sobrepeso, o para dar unas cifras concretas de un supuesto peso ideal. Solo se basa en dos parámetros, el peso y la altura, y no distingue entre tipos de grasa. Eso provoca que una persona pueda parecer sana, pero tenga un alto riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares sin saberlo.

Sobre esta problemática llama la atención un nuevo estudio publicado en Journal of the American College of Cardiology realizado por investigadores de la Universidad de John Hopkins, en Estados Unidos. Según los autores, el perímetro de la cintura de una persona es un mejor indicador del riesgo de enfermedad cardiovascular que el IMC, y recomiendan complementar ambas mediciones en la evaluación clínica.

El IMC se basa en el índice de Quetelet que planteó el estadista Adolphe Quetelet en el siglo XIX como un descriptor del comportamiento social en virtud de ciertas variables antropométricas. En 1985, Garrow y Webster lo rescataron en Quetelet’s index (W/H2) as a measure of fatness, declarándolo como un indicador fiable de la obesidad.

Sin embargo, este índice ignora otros parámetros tan importantes para cuantificar el estado de salud como la cantidad de masa muscular, la masa grasa, la cantidad de agua del cuerpo o dónde está localizada la grasa. Factores que afectan directamente al riesgo cardiovascular, pues una persona aparentemente delgada y sana podría acumular un exceso de grasa visceral o abdominal vinculada a enfermedades del corazón como cardiopatía isquémica, cardíaca o accidentes cerebrovasculares, es decir, ictus e infartos.

La investigación se basa en un estudio observacional en el que se analizaron datos de cerca de 260.000 personas con una media de 20 años de seguimiento, con eventos cardiovasculares; con la medida de la cintura, o cintura-cadera, se recategorizó el riesgo cardiovascular de cada paciente.

Los expertos consultados por Science Media Centre España reconocen la calidad  del estudio, que coincide con otros trabajos previos que vienen cuestionando la fiabilidad del IMC como parámetro único. En opinión de Andreea Ciudin, endocrinóloga y coordinadora de la Unidad de Obesidad del Hospital Vall d'Hebron, ve varias limitaciones al trabajo, por ejemplo al tratarse de un estudio observacional en el que faltan datos concretos sobre los pacientes estudiados, pero valora las ventajas que tiene medir el perímetro de la cintura como complemento del cálculo de IMC, no como sustituto.

Coincide Diego Bellido, presidente de la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO), señalando que en realidad el estudio no viene a decirnos nada nuevo, remarcando el mensaje de que en, especialmente en prevención primaria, se debería prestar más atención a dónde se acumula la grasa, y no solo a cuánto pesa una persona. 

Cristóbal Morales, responsable de la Unidad Salud Metabólica, Diabetes y Obesidad Hospital Vithas Sevilla y vocal de SEEDO, concuerda en esta tesis, siendo aún crítico contra la validez del IMC. “Al corazón le importa más tu cintura que tu peso, sería el titular”, afirma.

Morales recuerda que hay personas con peso normal que tienen un mayor riesgo de sufrir eventos cardiovasculares por acumular mucha grasa abdominal que, a simple vista, puede no preocupar. Y, al contrario, personas con un IMC elevado sin grasa visceral, pero con gran musculatura. Importa más dónde está el peso y dónde se acumula la grasa visceral, que metabólicamente es la más perjudicial.

“Nuestra cintura (grasa abdominal) nos revela el verdadero riesgo cardiovascular oculto. La báscula no es suficiente y es imprescindible conocer no solo el peso, sino la composición corporal, la grasa abdominal, que es más dañina para nuestro corazón”, concluye. Por tanto, tanto los expertos consultados como los propios autores del estudio remarcan la importancia de complementar el IMC con una medida de adiposidad central, particularmente, la circunferencia de cintura.

Referencia

Dardari et al. Risk Reclassification Beyond BMI by Waist Circumference and Waist-to-Hip Ratio Across 9 Cardiovascular Outcomes. Journal of the American College of Cardiology (JACC)  https://doi.org/10.1016/j.jacc.2026.05.050

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