Las bebidas, siempre olvidadas al momento de cuidar la dieta


Las vacaciones han culminado y muchos de nosotros pretendemos retomar con el otoño, el cuidado de nuestra dieta comenzando a controlar lo que consumimos. Sin embargo, por lo general registramos los alimentos sólidos y siempre olvidamos al momento de cuidar nuestra dieta, controlar lo que bebemos, por eso hoy dedicamos unas líneas a las bebidas, que también cumplen un rol fundamental en la alimentación y pueden incidir en la salud.

Las bebidas en la dieta

Al hablar de alimentos hablamos de todo aquello que es ingerido por los seres vivos con fines nutricionales u otros, por lo tanto, las bebidas también son alimentos aunque no están en estado sólido sino en versión líquida. Pero pueden ofrecernos nutrientes y/o satisfacción al consumirlas por lo tanto, no podemos dejar de incluirlas al controlar nuestra dieta.

Las bebidas ofrecen principalmente agua, ya que al estar en estado líquido el agua es el componente mayoritario, sin embargo, en algunas destaca el contenido en azúcares, en otras está presente el alcohol y en otras podemos tener variadas vitaminas, minerales y hasta grasas, como son las bebidas a base de leche por ejemplo.

Si estamos controlando nuestra dieta con el objetivo de adelgazar, lo que hay que tener en cuenta es que las bebidas no deben ofrecer calorías, ni derivadas de los azúcares simples que aportan 4 Kcal por gramo, ni derivadas del alcohol que ofrece 7 Kcal por gramo. Así, con moderación podemos consumir bebidas alcohólicas o azucaradas pero deben estar muy cuidadas si nuestra intención es perder peso.

Por otro lado, se aconseja que las bebidas habituales no ofrezcan más que agua, pues si a diario nos hidratamos con refrescos o zumos azucarados, tendremos un aporte considerable de azúcares y calorías que pueden empujarnos a un sobrepeso u obesidad, así como a padecer de caries dentales.

Las bebidas alcohólicas que siempre aportan calorías debido al alcohol, pueden consumirse con moderación, siendo las más beneficiosas aquellas bebidas fermentadas como la cerveza, el vino o la sidra, que han registrado efectos positivos al ser consumidas con moderación.

El vino es una gran fuente de polifenoles con poder antioxidante, pero si lo bebemos en exceso, como sucede como cualquier bebida alcohólica, resulta en más perjuicios que beneficios, por lo tanto, las mujeres no deben beber más de 1 copa a diario y los hombres, no más de 2 copas de vino a diario o de 4 botellines de cerveza cada día.

En cuanto a las bebidas deportivas, ellas poseen generalmente un aporte de azúcares que sirven para reponer energía durante o después del esfuerzo, pero también contienen electrolitos que ayudan a que el cuerpo retenga más agua por eso son muy hidratantes y no sólo se aconsejan en deportistas sino también, en casos de diarrea o vómitos severos donde hay grandes riesgos de deshidratación. Poseen sodio, potasio, magnesio y otros.

Por esta razón, este tipo de bebidas también aporta calorías y no debería ser usado para beber a diario, en la dieta habitual, sino con fines específicos. Y se desaconseja su consumo en personas con problemas renales, cardíacos o de hipertensión.

Los refrescos son un gran tema de discusión en relación con la salud, pues si bien podemos beber un refresco 1 o 2 veces a la semana, no es aconsejable por sus azúcares y sus sustancias químicas, tomarlo como bebida habitual. Las bebidas a base de cola no sólo tienen azúcar y sodio, sino que además, tienen sustancias estimulantes del sistema nervioso central que pueden crear una mínima dependencia en quienes los consumen, y poseen ácido fosfórico que compite con el calcio en el organismo y favorece la erosión de huesos y dientes.

Por supuesto, estas bebidas también tienen un ph ácido y por ello, las personas con problemas digestivos no deberían consumirlas.

Al momento de adelgazar, cuida las bebidas.

Si estás en planes de adelgazamiento, debes saber que las bebidas cumplen un rol fundamental, sobre todo porque si ingieres gran cantidad de líquido sin calorías, puedes saciarte fácilmente y controlar la ingesta de otros alimentos.

Para situaciones especiales, en donde puedes beber alcohol y/o bebidas con azúcar, debes tener en cuenta que un refresco de 330 mililitros posee casi 40 gramos de azúcar, lo que se traduce en 160 calorías que se suman a una dieta que pretende promover el balance calórico negativo para permitir el descenso de peso.

Asimismo, las bebidas alcohólicas, cuyo alcohol no sólo aporta calorías sino que no permite la utilización de grasas como combustible, deben ser especialmente tenidas en cuenta si queremos adelgazar, por ello, a mayor contenido en alcohol, más desaconsejable.

En la siguiente tabla puedes ver el contenido de alcohol de diferentes bebidas y sus nutrientes.

Por supuesto, siempre es conveniente beber lo más natural posible para saber exactamente qué es lo que poseen los alimentos y por ello, se desaconseja el consumo de zumos comerciales, bebidas a base de leche y zumo que tienen muy poco de leche y de fruta y siempre, hay que tener cuidado con las bebidas del tipo de aguas con sabor porque suelen contener azúcar añadido. Por eso, lo ideal si quieres cuidar tu dieta es no olvidar las bebidas y consumir de manera habitual, agua o agua gasificada que sólo aporta líquido sin calorías y burbujas de aire.

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Imagen | Lpolinski y Volto

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