
Pese a los beneficios que tienen las proteínas, ingerirlas en exceso podría ser contraproducente en personas sedentarias
Que las proteínas están de moda no sorprende a nadie. Ya casi cualquier producto del súper tiene su versión proteica o se usa como reclamo para vender más. Está de moda porque son numerosas las voces expertas que recomiendan aumentar su ingesta en todas las etapas de la vida. Sin embargo, esos mensajes estaban obviando un pequeño detalle: una gran mayoría de la población es sedentaria.
Esa es la clave de las conclusiones que han obtenido dos investigadores al realizar una gran revisión de más de 350 estudios sobre el impacto que tiene la ingesta de proteínas en el organismo. El trabajo, publicado en Cell Press Blue, revista del grupo Cell, no niega los beneficios de la ingesta de proteínas, pero advierte de que podría no ser positiva en exceso para una gran parte de la población mundial. De hecho, puede ser perjudicial de cara al envejecimiento.
La recomendación dietética oficial (RDA o Ingesta Poblacional de Referencia) establecida por organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) o la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), se sitúa en unos 0,8 de proteína por kilogramo de peso corporal al día para un adulto sano. Esta cantidad se calculó históricamente basándose en estudios de balance de nitrógeno y representa el mínimo necesario para reponer las pérdidas del cuerpo y evitar una deficiencia nutricional que pueda generar problemas de salud.
Pero de un tiempo a esta parte, investigadores y sociedades científicas sugieren que la recomendación de 0,8 g/kg/día es demasiado baja para lograr una salud óptima a largo plazo, y encuentran deficiencias en determinados grupos de edad, como jóvenes que practican deporte, mujeres en perimenopausia o menopausia, o incluso niños. Inicialmente vinculado a la cultura del gimnasio y la musculación, la proteína es un macronutriente que se ha convertido incluso en el comodín para todo de cara a promover un estilo de vida saludable, para adelgazar o para mejorar el rendimiento físico y mental.
Pero, en personas sedentarias, según los autores de este nuevo trabajo, consumir menos proteínas podría tener mayores beneficios para la salud. “Dado que la mayoría de las personas son relativamente sedentarias, es probable que muchas consuman más proteínas de las que realmente necesitan, lo que probablemente tenga consecuencias negativas para la salud”, apuntan. Por tanto, ingerir menos proteínas sería, en contra del consenso general actual, beneficioso para promover un envejecimiento más saludable.
En opinión de José M. Ordovás, del Centro de Investigación Jean Mayer sobre Nutrición Humana y Envejecimiento y profesor de Nutrición y Genómica, ambos de la Universidad Tufts (EE. UU.), se trata de una revisión amplia y muy oportuna en el contexto actual, pero advierte de que no es un ensayo clínico ni aporta evidencia de que reducir la proteína prolongue la vida humana.
“El trabajo sirve como contrapeso a la idea, cada vez más extendida, de que más proteína siempre es mejor. Pero tampoco justifica recomendar menos proteína a todo el mundo: las necesidades cambian con la edad, la actividad física, el estado nutricional y la situación clínica”, apunta el especialista, colaborador del SMC España.
Coincide en tomarse este trabajo con cautela Esther López García, profesora de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Autónoma de Madrid, presidenta del Observatorio de la Nutrición y de Estudio de la Obesidad, también colaboradora del SMC España. López señala el artículo de atrevido, al ir contra la moda de las recomendaciones de ingesta de proteínas, pero señala también sus puntos débiles, especialmente al tratarse mayoritariamente de revisiones de estudios experimentales con animales.
La experta señala que, a pesar de esas limitaciones, es interesante por cómo organizan la revisión en los posibles mecanismos biológicos que asocian la restricción proteica con los efectos que examinan, y que coincide con lo que sabemos de los efecto de la restricción calórica en la longevidad.
En conclusión, según los expertos consultados por SMC España, lo positivo de este trabajo es que bajan un poco las expectativas creadas con las dietas proteicas, y lanzan un mensaje más razonable de adaptar las cantidades de proteínas a cada persona, según sus circunstancias. Además, son necesarios más estudios que indaguen sobre los efectos reales que tienen las dietas ricas en proteínas en la población general, o a quiénes podrían beneficiar más.
Referencia
Knopf et al. The hallmarks of protein and amino acid restriction in aging and longevity. Cell Press Blue https://doi.org/10.1016/j.cpblue.2026.100079
Imágenes | Unsplash/Alex Saks - magnific
En DAP | Así puede avisarte tu cuerpo de que no estás tomando suficientes proteínas
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