Que alguien controle la sal

Leo con estupefacción una noticia que dice que el 80% de los españoles consumen (y esta vez no digo consumimos porque yo no lo hago) el doble de sal de la cantidad recomendada al día por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Y justo ayer además comimos de fast food, unas hamburguesas para ser precisos. Bueno, las patatas estaban incomibles, tenían una cantidad de sal que era imposible comerlas sin tener que dar un trago de refresco (que también tiene sal entre sus ingredientes, además de azúcar, etc.). ¡Alguien debería controlar este tipo de cosas!

El tema de la sal no solo es cosa de fast food o de que nosotros mismos podamos pasarnos añadiendo más sal al plato. No, los bares (seguramente no todos) también utilizan la técnica de añadir más sal a las patatas para que la gente beba y pida más bebidas.

La solución debe venir por una actitud de concienciación de toda la sociedad. De los que se pasan, sabiendo que se pasan, que se controlen. Que los que no son conscientes de que comen salado, lo sean.

Hace poco, también leí un artículo sobre la introducción de sabores en los bebés. Resulta que el sabor salado es uno de los de peor asimilación por parte de nuestros bebés. Por eso, por ejemplo los purés de verduras suelen ser lo peor llevan ya que tienen toques salados por naturaleza. ¿Y si no les gusta la sal, por qué acabamos pasándonos en la sal cuando somos mayores? Cultura y educación.

Un 5% de las 124.000 muertes que se producen en España en un año se deben directamente a la hipertensión y al consumo elevado de sal. No hace falta hacer muchas matemática para darse cuenta que son 6.200 muertes al año que podrían evitarse con una mera educación en saber comer con la cantidad justa de sal.

Y ahí tenemos que estar todos, organismos privados y públicos, responsables de cocina y empresas de hostelería y consumidores. Si no, no haremos nada.

Vía | El Mundo Foto | Adriano Agulló En Directo al Paladar | La importancia de reducir el consumo de sal en la dieta En Directo al Paladar | La dieta rica en sal agrava los problemas gástricos

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