
Fuensaldaña es, por ubicación y orografía, un destino perfecto para el próximo 12 de agosto
Fuensaldaña es su nombre y aquí, a poco menos de 10 kilómetros del centro de Valladolid, aparece como un espejismo perfecto para ver el eclipse de sol del próximo 12 de agosto en un mapa que no solo va a presumir de un minuto y medio de ausencia de sol… sino de mucho más.
Fuensaldaña es, además, una escapada perfecta para los amantes del enoturismo si quieren conocer una de las bodegas más singulares de las que conforman la DO Cigales, conocida sobre todo por sus vinos rosados, y que no es otra que Bodegas César Príncipe.
Comandadas hoy por Juan Príncipe, un joven enólogo que está cambiando el paradigma de la zona a la hora de hacer rosados, pero sin renunciar al estilo legendario de este territorio, y también dando margen a hacer vinos tintos muy interesantes, las bodegas ofrecen dos planes de enoturismo.
Por un lado, la visita El Almuerzo –con un precio por persona de 20 euros– y donde se degustan un par de vinos de la bodega, se catan embutidos y quesos locales y, como es lógico, se explica la historia de la bodega, de su viñedo y de su forma de trabajar, remontando al visitante los más de 100 años de travesía que los Príncipe han pasado en Cigales como vitivinicultores y bodegueros, desde el bisabuelo Eutiquio hasta la actualidad.
Para ir más allá, la otra opción de la bodega es apostar, directamente, por el pase más prémium: la visita al Agujero. No, no temas; no es una cárcel, es el antiguo calado familiar, como era costumbre en muchas zonas de Cigales –y de toda Castilla y León– donde conocer la historia de la bodega, probar las cinco referencias de vino que trabajan y, evidentemente, empapar todo con los productos de la zona con un precio de 35 euros por persona.
Ya fuera de los dominios de los Príncipe, Fuensaldaña presume de otro vecino emblemático: su castillo, de origen medieval. Una auténtica rareza donde las haya por varios motivos como, por ejemplo, ser un castillo de llanura y, entre otras, por haber sido desde siempre un castillo residencia, careciendo de uso militar convencional, por lo cual fue un objetivo fácil de tomar durante la Revolución de los Comuneros, en 1521.
Lo curioso del castillo, hoy museo y visitable con acceso restringido, es que también ha servido como sede de las Cortes de Castilla y León, por lo que se encuentra en un perfecto estado de conservación y constituye una ocasión única para ver un antiguo 'parlamento' con todas las de la ley.
Frente a él, la parroquia de San Cipriano, coetánea del propio castillo, la iglesia presume de un campanario que constituye el skyline del pueblo. Con un estilo gótico-mudéjar, la iglesia sorprende por un arco del triunfo que da la bienvenida al viajero desde un pórtico, de los mejor conservados de Valladolid, que tampoco debe faltar en tu visita a Fuensaldaña.
Imágenes | Turismo de Castilla y León / Bodegas César Príncipe
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